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Historias íntimas de los damnificados con las lluvias en Managua.

Hace cinco años, Vilma Álvarez pagó 5 mil córdobas por un terreno ubicado en el barrio 18 de Mayo, que más tarde compartió con su madre y en el que hoy viven cuatro familias. Sin embargo, hoy, espera que las autoridades municipales le trasladen a otro sitio, consciente de que esa inversión se habrá perdido.

Con resignación y la esperanza de estar en un lugar más seguro, dice como para convencerse, “prefiero perder el dinero que perder la vida”. Así, Álvarez y su familia desde tempranas horas de ayer recogían láminas de zinc y ropa mientras les llegaba el turno de abandonar uno de los costados del cauce de ese barrio que, pese a los riesgos que presentaba, era su hogar.

Las fuertes lluvias que se dan en Managua, recuerda, asemejaban una cascada cuando caía, entraba hacia el cauce por los costados y en otras ocasiones por los lados; al crecer el caudal, inundaba la pequeña casa en que vivía.
“Nos hemos ido acostumbrando por necesidad”, afirma, mientras los pequeños de la casa le ayudan a recoger adoquines.

“Siempre dan advertencias, hicieron muros de contención (la Alcaldía de Managua) y pidieron que no fuéramos imprudentes”, explica Léster Salazar, quien convive en el mismo terreno con Álvarez.
Con las lluvias del jueves, Salazar tuvo que colocar tierra para evitar que el agua siguiera corriendo por el interior de su vivienda.

Mientras a lo largo del barrio, desde carretones, los otros pobladores, niños y adultos apuran el desmantelamiento de las casas, pese a que las autoridades aún no les han informado adónde serán trasladados ni cuánto tiempo permanecerán en los albergues.

Las labores de evacuación, según confirmaron oficiales de la Policía que custodian el lugar, han finalizado cada día hasta pasada la medianoche, para ser reanudadas por la mañana siguiente.

La medida de las autoridades responde al riesgo en que viven estas personas, que el pasado jueves cobró nueve vidas tras el derrumbe del muro perimetral de la urbanización Lomas del Valle, que colindaba con el barrio capitalino.
La portavoz oficial del Gobierno dijo en su intervención del mediodía a medios oficiales que el proceso de evacuación y reubicación de las familias avanza con lentitud porque cada familia lleva consigo todo lo que tiene, incluyendo a sus animales.

El concejal del Partido Liberal Independiente (PLI), Alfredo Gutiérrez, señaló que la responsabilidad de esta tragedia corresponde a la comuna capitalina. “El origen del pecado surge de la Alcaldía misma porque es la Alcaldía la que por populismo da permisos a las personas que se asienten en determinados lugares, no solamente en los puntos críticos, también en las avenidas, las calles”, señaló.

A su juicio, aseguró que en varias ocasiones se ha dicho a las autoridades municipales que es necesario invertir en una nueva infraestructura de drenaje para la ciudad, ya que la actual fue construida hace 40 años.

“Necesita ampliarse (la red) en cuanto a los tamaños internos de las tuberías. Las tuberías no pueden seguir siendo de un metro o dos metros, tiene que ser tuberías de cinco o siete metros de diámetro, de tal manera que tengan el suficiente espacio para poder evacuar todos los flujos de agua que descienden de la cuenca sur de Managua”, indicó el concejal capitalino.

Asimismo, manifestó que el pavimentar las calles de los barrios sin adecuar las tuberías de drenaje pluvial añaden otro problema, ya que “porque una vez que ponen calles, el agua cuando llueve corre sobre la calle. No tiene tubería por donde escaparse y al correr sobre la calle inunda las casas de los habitantes”.

Según Gutiérrez, la modernización de la red de drenaje podría tener un costo de entre 50 millones y 70 millones de dólares que deberían ser financiados con los fondos de la comuna o complementados con préstamos a la banca nacional u organismos multilaterales.


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