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Factores socioculturales ligados al patriarcado y la falta del reconocimiento al trabajo no remunerado, principalmente aquellos ligados al cuido de la familia y el hogar, son las principales limitantes para el desarrollo profesional de las mujeres nicaragüenses.

Así lo destaca el trabajo más reciente de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), estudio “Avances y desafíos del empoderamiento económico de las mujeres en Nicaragua”, presentado ayer en la Universidad Centroamericana (UCA).

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“El trabajo no remunerado, es decir, aquellas actividades que tienen que ver con el sostenimiento de la vida, como el cuido de menores o ancianos, las tareas del hogar, no son remunerados pero al final sostienen la vida y hacen posible que otras actividades económicas se lleven a cabo. Entonces, es un elemento que debería estar contabilizado y que en su mayoría lo hacen las mujeres”, destacó la investigadora a cargo del estudio, Ana Lucía Álvarez.

Por ello, sugirió la necesidad de crear una política pública para que estas responsabilidades no recaigan únicamente sobre la mujer

“Cualquier tipo de intervención pública o privada que quiera fomentar una real inclusión de las mujeres en el mercado laboral, tiene que ir primero a ver esa carga desigual”, manifestó Gloria Carrión, directora del Programa de Investigación sobre Economía Política y Desarrollo Inclusivo de la FIDEG.

Basado en esas apreciaciones, las investigadoras concluyeron que si bien la inserción laboral es un elemento que contribuye al empoderamiento económico, no es “necesariamente determinante en la consolidación de la autonomía y la independencia de las mujeres”.

Según Álvarez, no basta con que la mujer tenga un trabajo e ingresos para entenderse como empoderamiento económico, sino que es necesario “ver también cómo la mujer, de forma autónoma y libre, hace uso y decide sobre sus recursos. En ese otro ámbito del empoderamiento económico es donde hay bastante rezago en el país”.

Estudio. Aunque cada vez hay más mujeres trabajando, no se ha logrado reducir las brechas de género

En el estudio “Ingresando y avanzando: Dinámica de las mujeres en el mercado laboral nicaragüense”, de esa misma organización y publicado este año, se revela que aunque las mujeres puedan tener mayor escolaridad que un hombre, en el mercado laboral real las oportunidades no son las mismas.

El estudio refleja las desigualdades entre hombres y mujeres. Por ejemplo, descubre que hay más hombres asalariados en el sector de la economía formal (9,7%), que mujeres (6,6%). Lo mismo pasa en el sector de la economía informal, donde hay más hombres asalariados (26,9%) que mujeres (9,6%), pero hay una diferencia en el trabajo doméstico no remunerado, el que es realizado más por mujeres (35,5%), que por varones (6,6%).

“Creo que muchas otras investigaciones también confirman lo que encontramos, que las mujeres nicaragüenses están en su mayoría insertándose en trabajos precarios, en general en el subempleo o en la informalidad, donde además tienen una doble carga de trabajo, dado que se dedican a las tareas domésticas”, concluyó Carrión.

Por Manuel Bejarano

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