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“Si conocemos nuestro cuerpo, sabemos cuando algo está cambiando y podemos buscar las ayudas necesarias en ese momento”.
Dr. Juan Almendárez. Presidente de Fundación Movicáncer Nicaragua.

Cuando Eda Martínez, de 40 años, recibió el diagnóstico, pensó que era el final. “Salí del hospital caminando, pero sentía que volaba. Llegué a mi casa, me metí a mi cuarto, me encerré y comencé a llorar, pensé que como me dijeron cáncer, ya era que me iba a morir, pero no”, recuerda.

Tras varias sesiones de quimioterapia, una mastectomía, 55 radioterapias y 18 meses después, Martínez es una de las sobrevivientes del cáncer de mama que promueve la detección temprana de esta enfermedad a través del autoexamen y mamografías desde distintas organizaciones.

“Fue un cáncer temprano, me lo detecté como decir un día hoy por la tarde, al día siguiente yo fui, no me detuve porque es ya, eso es rápido, no es de decir tengo una pelota, voy a estar ahí y voy a ir tal día, dejan pasar los días, es ya porque un día cuenta”, expresó la sobreviviente.

El cáncer de mama es la segunda causa de muerte de las mujeres en Nicaragua y según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de incidencia de este es de 23,88 personas por cada 100 mil habitantes.
“La información es muy dinámica porque no tenemos un sistema nacional de registro. Más o menos 350 mujeres mueren por cáncer de mama al año. Unas ganan la batalla, pero sí podemos decir que la lucha la han ganado muchas mujeres, pero no tenemos estadística”, refirió el doctor Juan Almendárez, presidente de la Fundación Movicáncer Nicaragua.

A su juicio, si la atención a las pacientes de cáncer había sido relegada por otras áreas de la salud, principalmente relacionadas a los Objetivos del Milenio como la mortalidad materna o infantil, considera que hay avances. “Ha sido un proceso lento, pero poco a poco están respondiendo”.

Cada día, en el hospital Bertha Calderón Roque ingresan dos nuevas pacientes de cáncer de mama, según explicó la presidenta de la Asociación de Mastología de Nicaragua, Verónica Avilés. Lamentablemente, añade la especialista, muchas de ellas llegan tarde.

“Lo que hemos encontrado es que lo que más retarda el diagnóstico es el miedo. Retrasan y retrasan el día que les va a tocar esa consulta. Y hemos tenido experiencias en que unas no llegan porque no sabían que tenían que llegar antes, otras porque desafortunadamente no tenían tiempo, no tenían tiempo porque sus trabajos no se los permitía, porque tenían miedo, y el miedo es el factor principal para no acudir a una unidad de salud”.

Según Avilés, el 50 por ciento de los casos de cáncer de mama en el país corresponde a mujeres de entre 40 y 65 años, mujeres que aún son laboral y sexualmente activas y, en su mayoría, jefas de familia.

La experta indicó que es importante dedicar al menos entre cinco y diez minutos al mes para realizarse el autoexamen.

En ello coincidió Almendárez, quien recordó que más allá de exámenes como la mamografía o ultrasonidos, la mejor forma de detectar esta enfermedad a tiempo es a través del autoexamen.

El oncólogo suizo Franco Cavalli señaló que hace unos años el porcentaje de mujeres que vencía el cáncer de mama era de 20%. Actualmente, se curan siete de cada diez mujeres diagnosticadas.

“Es un proceso largo, iniciativas como estas son muy importantes, pero lo más importante es que ya los jóvenes tomen conciencia en el período escolar, el cáncer no es algo que se tiene que aprender hasta los 40 años, ya se tendría que discutir de esto en el período escolar, esta es la mejor posibilidad para concientizar a la gente”; recomendó.

 


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