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En los últimos años, denunciaron organismos ambientalistas, Managua ha ido perdiendo la cantidad de árboles que le daban un tono “verde” a la ciudad. Esto, indican especialistas en el tema, implica, más que la pérdida del paisaje visual, una serie de consecuencias negativas para la población misma.

La principal causa, estima la oficial de incidencia para temas de bosques del Centro Humboldt, Velia Castillo, es que en muchas áreas boscosas de la ciudad se han instalado urbanizaciones y asentamientos, pese a que no siempre estos espacios son los más adecuados.

En Managua se han instalado una serie de viviendas sin un ordenamiento territorial, esto produce que con la lluvia en las áreas que fueron deforestadas se arrastren sedimentos y de los mismos desechos tóxicos que quedan en Managua, y que no necesariamente tienen un manejo adecuado a pesar que contamos con legislación aplicable a estos casos, no se les da el seguimiento adecuado ni por la alcaldía ni tampoco por la población. Esto produce que muchas veces la cantidad de desechos sea tanta que hace que los sedimentos se arrastren y causen inundaciones”, indicó la experta en temas forestales.

En ello coincide Germán Sánchez, del Club de Jóvenes Ambientalistas, quien considera que el surgimiento de una nueva urbanización debe ir acompañado de un proceso de reforestación en la comunidad.

“El árbol da fijeza en la tierra. Al crear una urbanización y cortar los árboles, prácticamente se deja flojo el terreno. Sembrar árboles no es solo que te da sombra u oxígeno”, alegó.

Entre las zonas que destacan como sectores donde perciben más pérdidas de árboles son entre El Crucero y el 7 Sur, la Cuenca Sur de la capital y también en el Cerro Mokorón, éste es la última reserva de bosque trópico seco en la ciudad.

Recientemente, Kamilo Lara, ambientalista y director del Fondo Nacional de Reciclaje (Fonare), declaró tras un recorrido realizado por la zona que la deforestación provocó que las corrientes de agua cuando llueve no tengan freno, a tal punto que descienden a 80 metros cúbicos por segundo sobre la capital.

“Algunos de los asentamientos no están ubicados ordenadamente y afecta el drenaje natural de la cuenca, lo que causa el caos en la capital cuando llueve. Es preocupante porque luego viene consecuencias peores para los humanos”, enfatizó.

Clima incide

Otro de los factores que ha surgido en la pérdida de árboles, destaca Sánchez, es el cambio climático, “Estamos pasando por un proceso inestable. Llueve una vez, vuelve a llover hasta 15 días después a veces y muchos árboles no logran llegar a la etapa de desarrollo completo porque no llega suficiente agua”, advirtió.

Este fenómeno ha permitido que algunas especies como la caoba no puedan desarrollarse como tal, ya que este tipo de árbol requiere de mayor cuidado y técnica al sembrar.

En ese sentido, el ambientalista explicó que para poder realmente lograr un cambio no basta con solo sembrar un árbol. “De nada sirve que sembremos si no le damos el debido seguimiento, sembrar un árbol es como tener un hijo”.

Afectaciones

Además de los problemas de disponibilidad de agua que conlleva la reducción de cobertura boscosa y el problema de las inundaciones, Sánchez recordó que “al tener deforestado un lugar rompés la cortina que protege de los vientos, y por eso es que se dan tornados en la ciudad últimamente. Esto se debe a que no hay una plataforma de árboles, sobre todo en los alrededores del lago, donde se forman ese tipo de fenómenos”.

Otras consecuencias son la pérdidas de hábitat y extinción de algunos animales que viven en árboles.

Por Velia Agurcia Rivas


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