En 2015 Nicaragua registró 98,2 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años. EFE/Metro
En 2015 Nicaragua registró 98,2 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años. EFE/Metro

Destacado, Nacionales por Humberto Galo Romero,

La tasa de embarazo adolescente en Nicaragua es una de las más altas en América Latina y el Caribe indican cifras de organismos que investigan la temática.

Datos de Naciones Unidas, Unicef y la Organización Panamericana de la Salud, indican que entre 2010 y 2015 Nicaragua registró 98,2 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años.

Prevenir embarazos en adolescentes en Nicaragua sigue siendo materia pendiente, según experto

Dicha situación es valorada como “alarmante” y su prevención sigue siendo una asignatura pendiente para el Gobierno, indica Jorge Mendoza, vocero de la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabaja con la niñez y la adolescencia (Codeni).

“Codeni ha presentado esta situación del embarazo adolescente a distintas instancias internacionales para pedir al Estado Nicaragüense que tome medidas urgentes y serias para detener el embarazo adolescente”, señala Mendoza.

El especialista agrega que lo más trágico de esta temática, está relacionado al hecho que muchos de estos embarazos son producto de abusos sexuales.

“Ya es un drama que una adolescente salga embarazada por los riesgos que implica para su vida, su desarrollo y para la vida de quien está por nacer y es un doble drama cuando este embarazo se produce por relaciones sexuales forzadas”, menciona.

Mendoza agrega que una menor que se embaraza no está ni sicológicamente ni físicamente lista para la maternidad y pese a ello el inicio de las relaciones sexuales se da justo en la adolescencia.

En este sentido, datos de la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (Endesa 2011/ 2012) indican que la edad promedio en la que las mujeres inician su vida sexual a los 16 años en las zonas rurales y a los 17 años en las áreas urbanas del país.

Por otro lado en la gran mayoría de los casos dice, la adolescente se ve forzada a dejar de estudiar, aumentándose la posibilidad de permanecer en el ciclo de la pobreza.

/ Pxhere

Por tal motivo Mendoza sostiene que la opción idónea es el establecimiento por parte del Estado de políticas públicas en materia de salud sexual y reproductiva desde los primeros niveles de formación académica.

“Si no tenemos, por ejemplo, la formación en derechos sexuales y reproductivos o una adecuada educación sexual en la formación básica y media entonces vamos a estar ante este tipo de situaciones y perpetuando este ciclo perverso no solamente de violencia, sino también de salud en las adolescentes de nuestro país”, argumenta Mendoza.

De acuerdo con el informe “El poder de decidir”, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas publicado en octubre del año pasado, 62 de cada 1.000 jóvenes entre 15 y 19 años han estado embarazadas en Latinoamérica.

Esa cifra supera la tasa promedio de 44 por 1.000 adolescentes embarazadas a nivel mundial, y solo está por debajo de las 93 en África Oriental y Meridional y 114 en África Occidental y Central.


Noticias Relacionadas