Victoria Obando en entrevista con Metro. Óscar Sánchez/Metro
Victoria Obando en entrevista con Metro. Óscar Sánchez/Metro

Nacionales por Bryam Martínez,

En el primer grupo de manifestantes liberados tras el cumplimiento de la Ley de Amnistía recién aprobada por el Gobierno estaba una mujer trans, Victoria Obando. Ahora ella cuenta a Metro sus días oscuros en la cárcel La Modelo.

Con los labios en tono rojo pasión, un pañuelo en el cuello con la bandera gay, una sudadera negra y el cabello suelto, así encontramos a la mujer trans Victoria Obando, activista de la comunidad LGBTIQ y líder estudiantil. En esta entrevista para Metro comenta varias de sus anécdotas en el Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, La Modelo, y el desafío que asumió como mujer trans en una cárcel de hombres.

Desde las 3:00 de la madrugada los custodios de La Modelo llegaron a levantar a los presos que serían liberados el 10 de junio, en cumplimiento de la Ley de Amnistía recién aprobada por el gobierno sandinista; en una lista de 50 personas estaba ella.

¿Cómo fue que te capturaron?

Después del recorrido de la marcha en la ciudad de León (el 25 de agosto de 2018), con mis compañeros decidimos reunirnos en una casa para formular nuevas acciones universitarias.

Parece que nos estaban investigando. De pronto se nos cruzó una patrulla, en un abrir y cerrar de ojos estaba con la cabeza rajada en la tina, nos golpearon fuerte con las armas.

¿Cuál fue tu reacción al entrar por primera vez a La Modelo?

Cuando entramos a La Modelo me sorprendí mucho, está sobrepoblada la cárcel. Gracias a Dios quedé en la galería junto a mis compañeros, a excepción de Yaritza Rostrán que fue trasladada la cárcel La Esperanza.

El ambiente en la cárcel es bastante tétrico, hay limitantes de agua, de energía eléctrica, la privacidad; exponen la desnudez de tu cuerpo a otros reos.

La comida es mala, tenía bastante bicarbonato, nos salían pedazos de vidrios o aluminio, nos abastecíamos con lo que nuestros familiares nos llevaban.

¿Sufrían más torturas físicas o psicológicas?

Considera que fue como una estrategia, primero torturaban psicológicamente, después venían los golpes.

¿Hubo más discriminación por tu condición de mujer trans?

Junto a Kysha y Carolina logramos mantener una postura de respeto a nuestra identidad de género, fue bastante aceptada por nuestros compañeros, pero no por las autoridades de la cárcel.

Victoria Obando. Archivo/Metro

Siempre exigíamos que se nos llamara con el nombre que nos identifica, pero los guardias se negaban y comenzaban las burlas, “vos sos huevón, un hombre, por eso estás aquí”, nos decían.

¿Cuántas veces lloraste en la cárcel?

Lloré cuando me amenazaron que me iban a cortar el cabello, que me mandarían a una celda diferente y me dijeron que “allá iba a morder el leño”.

Gracias a Dios no se realizó dicho traslado y estuve con mis compañeros en las galerías 16-1.

¿Cómo es el ambiente dentro de las galerías?

Hay camarotes de tres pisos, cada galería tiene la capacidad para más de 200 presos, con una unidad de 10 baños, 10 duchas y 6 lavanderos para más de 200 personas.

El calor era extremo, la deshidratación era común por la limitante de agua, esta llegaba solamente unas horas, tenías que buscar algún recipiente donde guardarla.

Las alergias son algo común, porque dentro de la misma galería estaba el barril con la basura, nos teníamos escobas o lampazos, sufrimos de hongos en las manos o en los pies.

Desde tu condición como trans ¿lograste tener ropa de mujer o maquillaje en la cárcel?

Fue una completa odisea lograr ingresar un labial y una vanidad. Le decía a mi mamá (Yolanda Valverde) que necesitaba mis artículos de belleza como ropa íntima, pero las autoridades le dijeron que eso no podía entrar.

En todos estos meses no recibí una sola afeitadora de parte de mi mamá, porque nunca se las dejaban pasar, me tocaba negociarlas adentro.

¿Cuál es tu principal demanda ahora que estás fuera de la cárcel?

Seguimos exigiendo que se rinda cuenta por todos los desaparecidos, por todos los muertos y queremos también que nos rindan cuenta por Eddy Montes, que lo asesinaron en la galería 16-1.

El inicio de las protestas

Cuando se da la insurrección de abril en el año 2018, Victoria estaba estudiando Gestión de la Información en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN – Managua).

El Gobierno comenzó a minimizar el incendio en la reserva natural de Indio Maíz y posteriormente reprimió las protestas contra las reformas del Instituto Nicaragüenses de Seguridad Social (INSS); los dos factores para que Victoria y varios de sus compañeros salieran a las calles.

Varios estudiantes de la UNAN – Managua se organizaron de forma autónoma, y lograron tener incidencia dentro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Desde que comenzó a tener un papel más protagónico en la protestas, ella sabía que podía ir a la cárcel, pero asegura que asumió el desafío.

Datos personales

Victoria Obando Valverde tiene 27 años.

Nació en Bluefields, su secundaria la estudió en un colegio moravo.

Estudió Administración de Empresas, pero descubrió que no era la rama profesional donde se quería especializar.

Trabajó por mucho tiempo para defender los derechos de la comunidad con opciones sexuales distintas las heterosexuales.

El motor de su vida es su mamá, Yolanda Valverde.


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