Leo Navarrete / Archivo
Leo Navarrete / Archivo

Nacionales por Juan Carlos Tijerino,

En cuatro ocasiones fue capturado y puesto en libertad el manifestante Leo Navarrete Lumbí. La última vez fue la noche del lunes pasado, pero pensó que en esta última detención lo iban a matar.

Navarrete relató que el sábado pasado, dos hombres altos, recios y con sus rostros cubiertos con pasamontañas, le colocaron pistolas en la cabeza y a un costado de su cuerpo para llevárselo con rumbo desconocido.

Este martes, mientras hacia una gestión personal cerca de su vivienda, contó que durante cuatro días estuvo encerrado en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), la que algunos llaman “el nuevo Chipote”.

A ese lugar, ubicado en el barrio Augusto C. Sandino, en las inmediaciones de la pista Suburbana, en Managua, llegó después de haber sido capturado por los civiles armados que se movilizaban en una camioneta.

Navarrete contó que  al llegar al nuevo complejo judicial, los civiles lo llevaron a una celda pequeña, en la que pudo observar que tenía un tragaluz en el techo.

Una comisionada, cuyo nombre desconoce, ingresó a la celda, pero no apuntó su nombre en el libro de registros que cargaba en sus manos.

La jefa policial se retiró del sitio y tiempo después los civiles ingresaron  a la celda y lo trasladaron a un parqueo, donde lo hicieron abordar una camioneta.

El vehículo inició su marcha y recuerda que le colocaron una pistola en la sien y otra en uno de sus costados.

“Los hombres encapuchados me gritaron que moriría y accionaron el arma, sin que percutara afortunadamente ninguna bala”, expresó.

Navarrete, de oficio mecánico y de 51 años, dice que no tiene claro cuántas veces halaron el gatillo, pero estima que habrían sido al menos cuatro.

Además de intimidarlo con las armas, le propinaron golpes. La golpiza se detuvo cuando el vehículo terminó su marcha en el portón principal de las antiguas cárceles de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ).

“Cuando entramos al antiguo Chipote escuché que recibieron una llamada y uno de los hombres dijo: ‘Aquí tenemos el objetivo’, pero lo que hicieron fue llevarme de regreso al nuevo Chipote”, precisó el manifestante, quien aseguró que de las cuatro detenciones que le han realizado, esta última ha sido la más violenta.

Mientras era maltratado físicamente, Navarrete contó que los agentes le exigían que les diera nombres de personas que están organizando marchas, así como fechas de futuras manifestaciones antigubernamentales.

Explicó que no tiene trabajo porque lo asedian constantemente y su vivienda está siendo vigilada.

El sábado que lo detuvieron, según conoció, desconocidos rondaron su propiedad y tomaron fotos y videos de sus familiares.

La situación que atraviesa es tal, que ser entrevistado sobre lo ocurrido tras el último arresto, apenas logró contener las lágrimas.


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