Rafael Solís, confirmó su renuncia al CSJ. Archivo/Metro
Rafael Solís, confirmó su renuncia al CSJ. Archivo/Metro

Destacado, Nacionales por Ernesto García,

Rafael Solís Cerda renunció a su cargo de magistrado en la Corte Suprema de Justicia (CSJ), puesto que tenía desde 1997; también cesó su militancia de 43 años en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). La decisión es “irrevocable” e “inmediata”, explica en una carta, cuya autenticidad la confirmó a personas cercanas y periodistas.

Solís advierte en su carta que renuncia porque está en desacuerdo con la ruta que tomó el Gobierno de Nicaragua para enfrentar las protestas que iniciaron el 18 de abril. Sostiene que en lugar de darle una respuesta efectiva a la crisis, el Gobierno fue “endureciendo sus posiciones hasta llevarnos a un aislamiento internacional casi total; no veo sinceramente la más mínima posibilidad que ahora en el 2019 se retome un verdadero y nuevo diálogo nacional que logre la paz, la justicia y la reconciliación en nuestro país”.

Rafael Solís renunció a sus cargo como magistrado de la CSJ de Nicaragua y a su militancia en el FSLN, que duró 43 años. Archivo/Metro

Rafael Solís renunció a sus cargo como magistrado de la CSJ de Nicaragua y a su militancia en el FSLN, que duró 43 años. Archivo/Metro

En una carta de tres páginas, hecha pública este jueves, y que tiene fecha del 8 de enero, el magistrado se dirige al presidente Daniel Ortega, la vicepresidenta Rosario Murillo y al presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras.

La renuncia del magistrado Rafael Solís estremeció a la clase política nicaragüense la noche de este jueves, en especial a la militancia sandinista, al personal del Poder Judicial y a los magistrados de la CSJ.

Pablo Parenti, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), quien estuvo en Nicaragua enviado por la OEA, fue una de las personas que difundió la carta de Solis en las redes sociales.

Estado de terror

El ahora exmagistrado y exmilitante del FSLN critica el uso desproporcionado de fuerza por policías y parapolicías para reprimir a quienes protestaron o levantaron tranques en distintos puntos del territorio nicaragüense.

Además, considera que muchos reos que ha dejado la crisis sociopolítica son “presos políticos”, afirmando que los jueces y magistrados de apelaciones están sometidos a cumplir las órdenes que llegan “desde la Fiscalía y El Carmen (la residencia y oficina presidencial)”, por miedo a perder sus puestos de trabajo.

Corte Suprema de Justicia. Archivo/Metro

Solís también critica al Gobierno por haber endurecido sus posiciones frente a la Iglesia católica, lo que inicialmente “hizo de manera infantil y después con mucho odio y rechazo”.

A su criterio, el Gobierno no ha tenido la astucia ni la voluntad política de buscar mediadores internacionales, como sucedió en la década de los años 80 con los acuerdos de Esquipulas II.

Solís también lamenta que el Gobierno haya roto con la empresa privada que durante 11 años consecutivos fue determinante para que Nicaragua alcanzara sus metas de crecimiento económico y que, por el contrario, ahora la situación económica del país tenga una panorama caótico para el 2019.

Advierte que la represión contra los periodistas independientes aumenta y que los pocos que aún quedan tendrán que exiliarse o serán encarcelados.

No hubo golpe

Solís afirma que es falso que las protestas populares que iniciaron el 18 de abril del año pasado haya sido un fallido de golpe de Estado, como ha dicho el gobierno. “No hubo tal golpe de Estado, ni agresión externa, sino uso irracional de la fuerza y ustedes se empeñan en continuar haciendo mal las cosas hasta llevar al país a una guerra civil”, sostiene.

Guerra civil

En la carta, el exmagistrado Solís señala el peligro de una nueva guerra civil en Nicaragua y responsabiliza al Ejecutivo. “Las posibilidades de una nueva guerra civil en el país, que nadie desea se ve ahora más cercana que nunca”, enfatiza.

“Yo no deseo una guerra civil para Nicaragua pero me queda claro que ustedes van por ese camino y ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados, también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar como armarse y el país va a retroceder cuarenta años, y volver, si es que no estamos ya, a esos ciclos de violencia tan característicos a lo largo de nuestra historia”, señala.

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