Amaya Coppens, una estudiante de quinto año de Medicina, de 23 años. Foto: Cortesía
Amaya Coppens, una estudiante de quinto año de Medicina, de 23 años. Foto: Cortesía

Destacado, Nacionales por ACAN-EFE,

El canciller belga, Didier Reynders, aseguró este miércoles que sigue “de cerca” el caso de una estudiante belgo-nicaragüense detenida en este país de y cuya familia teme que sea torturada por oponerse al gobierno de Nicaragua.

El ministro afirmó a la radiotelevisión francófona RTBF “seguir su caso de manera directa sobre el terreno”, a través del embajador belga en Panamá, competente para los países de la región.

Amaya Coppens, una estudiante de quinto año de Medicina, de 23 años, fue “sacada a la fuerza la tarde del lunes de su casa en la ciudad de León por policías y parapolicías”, confirmó a la AFP en Managua la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.

Coppens, hija de un belga y una nicaragüense y criada en Nicaragua, es una de las principales dirigentes del Movimiento Estudiantil 19 de Abril, surgido a raíz de las protestas que estallaron el 18 de abril contra el gobierno de Daniel Ortega.

La abogada del Cenidh que lleva el caso, Wendy Flores, dijo que la policía les informó este mediodía que Coppens está detenida en la cárcel El Chipote, en Managua, considerada como un centro de torturas por los defensores de los derechos humanos.

Tras su detención, Amaya Coppens fue “trasladada directamente a un centro de detención preventiva que se llama El Chipote, donde hay casos probados de tortura, de torturas especialmente atroces”, afirmó a la RTBF su padre Frédéric Coppens.

Su padre, que vivió 30 años en el país antes de regresar recientemente a Bélgica, confesó este miércoles a la radio La Prémière que la había llamado horas antes de su detención el lunes “para convencerla de huir a Honduras”.

La familia teme las acusaciones de “terrorismo” contra la joven, ya que “hubo una reforma de una ley hecha a medida y cualquier es acusado de terrorismo”, agregó el padre, que vivió 30 años en el país centroamericano y regresó recientemente a Bélgica.

La crisis en Nicaragua, que ha dejado más de 320 muertos y 2,000 heridos, comenzó el 18 de abril con manifestaciones contra un proyecto de reforma de la seguridad social, actualmente abandonado, y que se transformaron en un movimiento para exigir la marcha de Ortega.

Más de 300 opositores están presos sin orden judicial tras ser detenidos en los operativos contra los manifestantes, muchos de los cuales enfrentan causas criminales por “terrorismo” y otros delitos.

Además del contacto a través de las autoridades consulares belgas, Reynders afirmó que iban a contactar con el gobierno nicaragüense. “Si no logramos un contacto eficaz en los próximos días, contactaré evidentemente con mi homólogo nicaragüense durante la Asamblea General de Naciones Unidas”, prevista en Nueva York a finales de mes, agregó.


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