El presidente Daniel Ortega junto a la vicepresidenta Rosario Murillo y el presidente de Bolivia Evo Morales, participan en la celebración del 38 aniversario de la revolución popular sandinista. EFE/Metro
El presidente Daniel Ortega junto a la vicepresidenta Rosario Murillo y el presidente de Bolivia Evo Morales, participan en la celebración del 38 aniversario de la revolución popular sandinista. EFE/Metro

Destacado, Nacionales por EFE,

El Gobierno de Nicaragua llamó hoy a los trabajadores del Estado y a sus simpatizantes a conmemorar el 39 aniversario del llamado repliegue táctico a Masaya este viernes, el mismo día que una gran alianza cívica convocó un segundo paro nacional contra la Administración de Daniel Ortega.

“El día vienes 13 de julio estaremos conmemorando el 39 aniversario del histórico repliegue táctico a Masaya, #AlRepliegueConDaniel, con una caravana masiva de motocicletas, automóviles, camionetas y camiones, llenos de alegría, convicción y mística revolucionaria”, dice la invitación del Gobierno.

La celebración de la fiesta sandinista, que incluye un recorrido desde Managua hasta la ciudad Masaya, declarada “territorio libre” por sus habitantes, coincidirá con el paro nacional de 24 horas convocado por la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia como una forma de presión para exigir al presidente Daniel Ortega una “respuesta sobre el adelanto de elecciones”.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. / AFP

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. / AFP

El paro de este viernes es el segundo convocado por la Alianza desde que comenzó la crisis sociopolítica en Nicaragua, el pasado 18 de abril y que ha que ha segado 351 vidas.

Ortega encabezará la celebración

Ortega encabezará la celebración del 39 aniversario del repliegue táctico que los guerrilleros sandinistas realizaron hacia Masaya (sureste) antes de derrocar al gobierno de Anastasio Somoza Debayle, informó el oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) informó a sus secretarios políticos.

La movilización partirá hacia las 10.00 hora local (16.00 GMT) desde la Plaza de las Victorias, en el centro de Managua, y se dirigirá a Masaya.

Daniel Ortega y Rosario Murillo / AFP

/AFP

En la invitación, el Ejecutivo pide a los secretarios políticos departamentales, municipales y distritales “garantizar desde ya, la participación de todos los compañeros motorizados y vehículos existentes en nuestros distritos y municipios, y a toda nuestra militancia desde cada barrio, cada cuadra, cada casa”.

Tanto la iglesia Católica como organizaciones de derechos humanos, empresarios, productores, y otros sectores de la población de Nicaragua han pedido a Ortega no celebrar el repliegue, porque consideran que agravaría la crisis.

Masaya está protegida con barricadas

Esa caminata, de unos 30 kilómetros, va desde Managua hasta la comunidad indígena de Monimbó, en Masaya, donde los pobladores que se mantienen atrincherados en barricadas han prometido no dejar entrar al mandatario, a quien tildan de “dictador”.

En junio pasado las “fuerzas combinadas” del Gobierno, compuestas por policías, antimotines, parapolicías, y grupos oficialistas ejecutaron un ataque con armas de guerra que permitió a Ortega retomar en parte el control sobre la ciudad de Masaya, salvo Monimbó, un antiguo bastión sandinista.

La celebración del repliegue conmemora una acción táctica que comenzó el 27 de junio de 1979 cuando media Nicaragua estaba en plena insurrección popular y los guerrilleros que coordinaban a las masas en Managua tuvieron que retirarse acompañados por unos 5.000 civiles ante la imposibilidad de derrocar en ese momento a Anastasio Somoza.

Los mandos del FSLN tomaron la decisión de mover sus tropas hasta Masaya para proteger la vida de combatientes y civiles, y desde allí tomar el impulso definitivo que les llevara al poder.

Por eso, desde 1980 el FSLN decidió conmemorar una acción militar en la que cerca de un centenar de personas murieron.

Está vez esa conmemoración sandinista se anuncia cuando este país está sumergido en la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, que ha dejado al menos 351 muertos, según organismos humanitarios.


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