El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dijo que en todas estas semanas “la Policía ha sido víctima de esta campaña” y negó que tengan órdenes de disparar. Óscar Sánchez
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, dijo que en todas estas semanas “la Policía ha sido víctima de esta campaña” y negó que tengan órdenes de disparar. Óscar Sánchez

Destacado, Nacionales por Uriel Velásquez,

El sector privado sale inconforme de la primera sesión, porque el presidente Ortega se niega ordenar el cese de la represión y tratar los temas claves: justicia y democratización del país. Un líder estudiantil interpela al mandatario por los muertos en las protestas.

Los representantes estudiantiles, de la sociedad civil y del sector privado de Nicaragua expresaron su preocupación al final de la primera sesión del diálogo nacional, porque el presidente Daniel Ortega no ordenó directamente el cese a la represión de las protestas ciudadanas que se desarrollan en el país desde abril pasado.

Lesther Alemán, representante de la Coalición Universitaria en el diálogo, se tomó la palabra del presidente Ortega para exigirle “que ordene el cese inmediato de los ataques que están cometiendo en nuestro país”.

“Si aquí hubiese un ministro de Gobernación se lo pediríamos a él; pero usted es el jefe supremo de la Policía Nacional y del Ejército de Nicaragua, por ello le pedimos que ordene el cese de los ataques, represión y asesinatos de fuerzas paramilitares, de sus tropas y turbas adeptas al gobierno”, le dijo al presidente el joven de 20 años.

En “un mes usted ha desbaratado el país… Nosotros conocemos la historia, pero usted en menos de un mes ha hecho cosas que nunca imaginamos y muchos hemos sido defraudados por esos ideales que no se han cumplido de esas cuatro letras, gente que le juró a esta patria ser libre y hoy seguimos como esclavos. Hoy seguimos sometidos, marginados y estamos siendo maltratados”, agregó el líder juvenil ante la mirada atenta del mandatario.

El joven se refirió al drama que han vivido muchos protestantes en los últimos 29 días. “Ustedes pueden dormirse todos tranquilos, nosotros no hemos dormido tranquilos, estamos siendo perseguidos, somos los estudiantes. ¿Y por qué me salto la palabra suya? Porque nosotros hemos puesto los muertos, desaparecidos y secuestrados”, increpó.

“Negociar su salida”

En la mesa de diálogo, los universitarios tienen cinco escaños ocupados por representantes de cada movimiento que integra la Coalición Universitaria y sociedad civil.

Alemán le dijo a Ortega que la mesa de diálogo es “para negociar su salida” porque “eso es lo que el pueblo ha solicitado”.

Lesther Alemán, estudiante de la Universidad Centroamericana (UCA), finalmente pidió al presidente Ortega su renuncia del cargo: “Sepa esto: ríndase ante todo este pueblo. No podemos dialogar con un asesino, porque lo que se ha cometido en este país es un genocidio y así será calificado”.

Ante la solicitud del cese a la represión que hicieron los universitarios, el presidente Daniel Ortega aseguró que “la muerte de un solo ciudadano nos duele” y justificó el actuar de las fuerzas policiales al decir que “un país sin instituciones que garanticen el orden es un país que se anarquiza”.

Sobre las denuncias de desaparecidos y jóvenes detenidos por participar en las protestas, el presidente negó que haya detenidos y desaparecidos.

“Que nos pasen la lista, que se la pasen a los señores obispos de la Conferencia Episcopal y que ellos nos trasladen la lista. Vamos a demostrarles que no hay un solo desaparecido y que no hay un solo preso, ¡todos fueron liberados en su momento!”, aseguró el mandatario.

El presidente dijo que en todas estas semanas “la policía ha sido víctima de esta campaña” y negó que tenga órdenes de disparar.

“La policía tiene órdenes de no disparar y la prueba es que cuando se atacó el cuartel de Masaya, protegiéndose en el cuartel durante ese ataque, la policía no disparó y resistió horas tras horas”, afirmó.

“Puntos a fortalecer”

Sobre los puntos de agenda propuestos previamente por los estudiantes, el sector privado y sociedad civil, relacionados a la institucionalidad y la democratización del país, Daniel Ortega dijo que son puntos que deben “fortalecerse”.

“Vamos a seguir trabajando para que se pueda fortalecer, enriquecer, el proceso institucional de nuestro país. Por eso es que se ha abierto una mesa con una comisión de la OEA donde tenemos establecida una agenda que nos permita hacer los cambios que nuestro proceso histórico demanda en estas circunstancias, para que tengamos un fortalecimiento de la democracia, los procesos electorales y una mayor fortaleza para reemprender la lucha por la estabilidad, la paz y el crecimiento económico”, comentó el presidente.

Monseñor mata, alerta

El obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, explicó durante la primera sesión del diálogo que Nicaragua está viviendo una “revolución no armada”.

“Ha comenzado, con dolor lo digo, una revolución no armada. Aquí no hay ejércitos contra ejércitos, es una población que está manifestando todo lo que desde hace muchos años venimos recogiendo. Si quiere usted desmontar la revolución no es a fuerza de presión, de balas de goma o balas de plomo, ni con fuerzas paramilitares”, agregó el secretario de la Conferencia Episcopal.

Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), sostuvo que en el sector privado “hay una profunda decepción de haber venido a un diálogo nacional con una agenda bien clara que es pedir justicia y lograr una democratización del país, pero se nos habló de otro mundo”.

“Lamentamos que este tipo de oportunidades únicas se hayan desaprovechado. Nos vamos muy decepcionados porque pensábamos seriamente de que esto era una alternativa viable para poder platicar y tenemos que reevaluar dónde estamos ahora parados porque de la agenda que se tenía no se habló”, cuestionó.

Chamorro adelantó que el sector privado tendrá que reevaluar “si realmente hay una voluntad seria de diálogo”, porque este miércoles “se habló de dos mundos completamente diferentes”.

“Por un lado hay una represión y unos muchachos que están fuera de sus casas por más de 20 días, encontramos una situación totalmente diferente por parte de las autoridades que hasta quisieron tocar el tema del INSS, como que si eso era de lo que veníamos hablar principalmente”, argumentó el representante del sector privado.

Para el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Michael Healy, el discurso de Ortega “no estuvo acorde a lo que veníamos a ver”.

“Esperábamos que el presidente viniera a dar la orden de desmovilizar a sus fuerzas de choque y al mismo tiempo decirle a la policía que regresara a sus cuarteles y eso no lo vimos”, comentó.

La presidenta de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), María Nelly Rivas, comentó que siguen apoyando el llamado de la Conferencia Episcopal de una salida pacífica al conflicto.

“Hoy vimos mucho dolor, hasta odio, pero son sentimientos que surgen cuando alguien está indignado y los muchachos estuvieron en la calle. Ahora tenemos que ir viendo cómo empezamos a construir un camino para que se deje atrás esa violencia y esa represión”, dijo Rivas.

El diálogo en Nicaragua se instaló hoy. Oscar Sánchez/Metro

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, señaló que el empresariado “seguirá en la dirección de trabajar en justicia, seguridad y democratización”.

Medardo Mairena, coordinador del Movimiento Campesino, le dijo al presidente Ortega que quienes mantienen los tranques en el interior del país es el mismo campesinado.

“Señor presidente, usted decía que se les está obstaculizando el camino a los campesinos, quiero que sepa que no es otra gente la que está ahí (en los tranques), son los campesinos que están exigiendo justicia porque hemos sido reprimidos”, respondió Mairena.

Admitió que la situación actual se está convirtiendo en un caos, “pero ustedes son los responsables porque nunca han querido escuchar al pueblo y hoy el pueblo está en las calles y les manda decir que ya nos los quieren en el poder”.

Al diálogo asistieron como observadores representantes del cuerpo diplomático en Nicaragua. La embajadora de Estados Unidos, Laura Dogu, se solidarizó con las familias de las víctimas de las protestas y agregó que las partes deben trabajar con buena fe para alcanzar acuerdos satisfactorios.

“Creo que para tener éxito todas las partes deben tener en la mesa muy buena fe para trabajar. Hemos escuchado cuestiones fuertes en todas las partes. Nicaragua va regresar a la mesa en unos días para definir el futuro de este país”, señaló la diplomática.

La segunda sesión del diálogo continuará este viernes en el Seminario Nacional Nuestra Señora de Fátima, en Managua, según informó el cardenal Leopoldo Brenes.

Dato
Los estudiantes, que iniciaron las protestas el 18 de abril, interrumpieron varias veces al presidente, leyeron un poema de la vicepresidenta y mencionaron a las víctimas, como parte de su reclamo de justicia y seguridad.


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