El incendio duró 10 días. Cortesía
El incendio duró 10 días. Cortesía

Departamentos, Destacado, Nacionales por EFE y Noelia Celina Gutiérrez,

El Gobierno de Nicaragua inició ayer una jornada de reforestación en la Reserva Biológica Indio-Maíz, donde un incendio calcinó al menos 5.484 hectáreas de bosques en 10 días.

Integrantes de la agrupación oficialista Juventud Sandinista y habitantes de la Región Autónoma Caribe Sur (RACS), fueron trasladados el domingo hacia la zona del incendio para iniciar la reforestación, dos días después de que el fuego quedó extinto, dijo el delegado del Instituto Nacional Forestal (Inafor), Santiago Chávez, a través de medios del Gobierno. Esta es la primera vez que un Gobierno nicaragüense decide intervenir en un área protegida impactada por un desastre.

En noviembre de 2016, cuando el huracán Otto, que impactó Indio- Maíz con vientos superiores a los 175 kilómetros por hora, el Gobierno decidió que la selva se recuperara por sí misma, luego de sufrir afectaciones en miles de hectáreas.

Una decisión similar fue tomada en 2007 por el Gobierno, cuando el huracán Félix arrasó decenas de miles de hectáreas en la Reserva de Biosfera Bosawás, por lo que no hubo restauración dirigida. En esta ocasión las autoridades decidieron reforestar con especies nativas de la zona, almendro, cedro real, manzanito, sota caballo y palma real.

Los efectos

La zona quemada durante los diez días que duró el incendio en la Reserva Biológica Indio-Maíz es en buena parte de bosque bajo caracterizado por pantanos, afirmaron la semana pasada las autoridades y confirmaron ambientalistas e investigadores.

Según la Defensa Civil de Nicaragua, los medios aéreos son la única manera de atacar el incendio. Cortesía

Para el doctor Gerald Urquhart, profesor de la Universidad Estatal de Michigan que ha realizado investigaciones en Indio-Maíz, este incendio podría provocar efectos hidrológicos en esa área.

“El pantano no tiene la capacidad de guardar agua como antes, y más agua entra en el río. Probablemente los efectos hidrológicos de este incendio serán de una magnitud intermedia”, afirmó Urquhart, explicando que estos efectos podrían ser un aumento de los “pulsos” en la descarga de agua y cambios menores en la precipitación local.

Preguntado de forma específica sobre dichos cambios, Urquhart apuntó que “no es posible hacer predicciones precisas” hasta que se sepa exactamente cuántas hectáreas de pantano se quemaron y si se quemaron hasta las orillas del río. “Aún existe la posibilidad de que los impactos puedan ser mayores tanto en la precipitación como en la descarga (de agua)”, aseveró el experto. Sin embargo, manifestó que los efectos no lograrían trascender a sequías o desecación de lagunas. Y afirmó que la sedimentación de ríos “probablemente no será un problema grande”, porque los suelos de los pantanos son orgánicos y no minerales.

Ya se está contemplando una ruta de evacuación para atender a las familias en caso de que el incendio se extienda a las comunidades cercanas. Cortesía/Metro

El subdirector del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos (CIRA), Luis Moreno, explicó que los pantanos son sitios donde se deposita una gran cantidad de sedimentos y materia orgánica, y sirven como “áreas de filtro” para los sedimentos que son arrastrados por las precipitaciones.

“El pantano va a seguir ejerciendo su función como humedal. Estos no se secaron, están ahí”, destacó Moreno, quien considera que habrá algunos efectos pero “sería muy osado decir que van a prevalecer a largo plazo”, especialmente, según el experto, porque estas áreas pantanosas pueden regenerarse naturalmente de manera satisfactoria.

“Si el incendio consumió todo (vegetación), lo más probable es que por acción de aves o de los vientos, se va a volver a poblar con semillas y el bosque se va a regenerar en unos diez o quince años”, afirmó Moreno. Otro de los problemas más importantes que dejó el incendio, según el doctor Urquhart, es la pérdida del hábitat para plantas y animales.

Según el investigador, quien ha hecho estudios sobre los pantanos de la Costa Caribe de Nicaragua, las especies más afectadas por la pérdida del hábitat serían: los árboles de cedro macho, santa maría y leche maría; varias especies de orquídeas; las aves como loras, y posiblemente guacamayos y tucanes; y los mamíferos como dantos o tapires, chancho de monte, jaguares y pumas.


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