Inversión Municipal de los años 2015, 2016 y 2017, el aumento de proyectos de infraestructura vial de la capital. Alejandro Sánchez
Inversión Municipal de los años 2015, 2016 y 2017, el aumento de proyectos de infraestructura vial de la capital. Alejandro Sánchez

Destacado, Managua, Nacionales por Rafael Lara /Metro Nicaragua,

Desde hace ocho años Managua ha tenido cambios relevantes en la modernización de infraestructuras, pero en los últimos tres años ha tenido mayor fuerza por la inversión en la red vial, la cual se incrementó un 28 por ciento. Las proyecciones del Banco Central de Nicaragua (BCN) sobre el sector de la construcción va en crecida, actualizándose después de más de tres décadas de una inversión incipiente.

Según los Planes de Inversión Municipal de los años 2015, 2016 y 2017, el aumento de proyectos de infraestructura vial de la capital es de aproximadamente C$200 millones, y este año el proyecto de ampliación de la pista Juan Pablo II tiene una inversión de U$275 millones.Datos del Banco Central señalan que la inversión en infraestructura a nivel nacional creció 5.4% en 2017, mientras que en 2018 las proyecciones son de un crecimiento del 9.9 por ciento, muchos de estos se desarrollarán en la capital en proyectos de centros comerciales, viviendas y edificios para oficinas.

Para continuar esta modernización, el secretario general de la Alcadía de Managua, Fidel Moreno, considera ideal sostener una inversión anual de por lo menos US$500 millones (aproximadamente C$15.600 millones), para mejoramiento vial de la capital, actualización de infraestructura según las necesidades del crecimiento del volumen vehicular, para lo cual trabajan en un Plan Maestro de Modernización con meta al 2040.

La lenta evolución de Managua

Para el urbanista y arquitecto, Romer Altamirano, la capital va por buen rumbo con la inversión focalizada en vías de acceso, sin embargo “aún falta mucho para equipararnos con las condiciones de los otros países centroamericanos, lo que es un gran reto para el país”, reconoce.

La situación de la capital y el resto del país tiene un contexto histórico –según el experto- que se remonta al terremoto de 1972, que destruyó casi toda la ciudad y la disgregó alejándose del centro urbano y todavía “desde hace una década aún vivíamos entre los escombros del cataclismo”.

Archivo

 

Altamirano también menciona el impacto que tuvo la insurrección, seguida por un bloqueo económico y la guerra de contrarrevolución, que significaron otra década perdida en este aspecto.

“La década de los 90 fue más de recuperación económica, siendo hasta la primera mitad de la década del 2000 que comenzó a verse cierto realce y posteriormente a la fecha es que percibimos una mejoría”, considera el urbanista, quien indica que mientras Nicaragua buscaba cómo levantarse, en el resto de la región su desarrollo prácticamente estuvo intacto.

Las fallas sísmicas

Otro factor para la desgregación en el centro capitalino fueron las fallas sísmicas, dice Altamirano, creando así varios subcentros y alejando a la población del viejo casco urbano por el miedo de construir edificios, quedándose con estructuras horizontales. “En la década de los 80 hubo un intento por densificar la ciudad y un ejemplo fue el edificio Las Palomeras, en el barrio San Antonio, pero no continuó y ahora se está volviendo a construir en altura para viviendas multifamiliares como el edificio (Condominio Edificio del Norte), pero está dirigido a un grupo de personas con buen nivel de ingreso económico”, alegó el especialista, quien insta a la municipalidad a crear las condiciones de accesibilidad a un grupo de ingreso más bajo.

Esfuerzos y retos

El ingeniero vial, Armando Izabá, coincide que las autoridades están “trazando el camino correcto”, aunque insiste que hay ciertas situaciones que se deben controlar. “Por la falta de inversión en años anteriores ahora las calles no soportan el volumen de tráfico, pero eso está cambiando. Una ventaja de estas inversiones es que contempla modernización en la red de alcantarillado, red de agua potable y canales de drenaje”, subraya.

Desde el punto de vista económico, el ingeniero señala que la inversión en lugares de entretenimiento es importante porque incentiva el comercio y genera ingresos locales, sin embargo, está ausente el ordenamiento. “Lo que sí es necesario y es donde no veo acción, es controlar la anarquía sobre los espacios públicos, de cómo los comerciantes se toman andenes y calles; tampoco hay un control sobre el uso de suelos y hay ausencia total de poner un límite a los comercios esporádicos, a tal medida que las áreas de viviendas se ven afectadas por el movimiento y el ruido de comercios, restaurante y bares”, señala Izabá.


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