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El Gobierno a través del Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez (Mifan), con el apoyo de Unicef, compartieron la experiencia del proceso de retorno a sus familias de 2.884 niños, niñas y adolescentes que estaban internados en Centros de Protección Especial.

Los principales hallazgos de este proceso fueron recopilados en un estudio sobre la implementación de la Estrategia Retorno Amoroso del Programa Amor, de 2007-2017, los cuales fueron presentados en el “Foro Centroamericano: Derecho de la Niñez a vivir en una familia”, realizado recientemente en Managua.

Desde el foro hasta el día de hoy, en el país, aún quedan por retornar y proteger a 716 niños con las siguientes situaciones: 189 niños y niñas con discapacidad, 61 adolescentes con trastornos siquiátricos, 447 niños por reintegrar a una familia y 19 jóvenes con mayoría de edad a integrarse a programas de vida independiente.

“Desde Unicef, que es también la posición de Naciones Unidas, trabajamos por la paz, el desarrollo y los derechos humanos. Son principios -pero no abstractos- tienen que ver con las decisiones que tomamos todos los días. Sé que ustedes hacen la celebración de la vida, yo pido que esto que han parido, que es sacar a los niños de las jaulas del encierro para abrazarlos en la familia y en la comunidad, sea no solamente un abrazo en Nicaragua, sino la posibilidad de un contagio fabuloso, estremecedor, utópico para otros pueblos”, expresó Marita Perceval, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

La solución que encontró el Gobierno para desinternar a los niños, niñas y adolescentes en conjunto con los Centros de Protección Especial y otros aliados, tuvo sus raíces en el eje dos del Programa Amor, vinculado a “restituir el derecho de los niños a vivir en una familia”. A partir del cual se diseñó de manera operativa la Estrategia Retorno Amoroso, que es una acción afirmativa que le pone rostro al niño y le restituye el derecho a vivir en una familia, tal como lo mandata el Código de la Niñez y Adolescencia y el Código de Familia.

La implementación de la estrategia tiene profundas transformaciones en los imaginarios sociales y culturales hacia la niñez nicaragüense, el más significativo es el reconocimiento del niño y la niña como sujetos de derechos y dejar atrás el viejo paradigma de la situación irregular que lo asumía como objeto de protección.

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Asimismo, el Gobierno en alianza con diferentes congregaciones religiosas y organizaciones, que administraban los Centros de Protección Especial, logró reducir de 92 que existían en 2007 a 25 centros, al año 2017 y transformar las modalidades de internado permanente a modalidades de cuidado alternativo.

Según Unicef, en América Latina y el Caribe, unos 240 mil niños aún están internos en Centros de Protección Especial (institucionalizados), de esos unos 3.600 niños correspondían a Nicaragua, el 80 por ciento habían sido internados en centros que no ofrecían un cuidado alternativo, y el mismo porcentaje tenía familia. Otro 80% (2.884) ahora viven con una familia biológica, extendida, sustituta o adoptiva y el 20 por ciento (716 de niños y niñas) están en planes de ser reintegrados.

Consecuencias de la institucionalización en la niñez

En Nicaragua, tal como la afirma la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2013), los motivos que dieron origen a la medida de institucionalización estaban relacionados con la pobreza, limitaciones materiales, violencia, la renuncia a la guarda; el abandono, discapacidad, el VIH/Sida, adicciones, conductas desafiantes, adversidad familiar y desastres.

El proyecto Retorno Amoroso, del gubernamental Programa Amor, permitió iniciar el camino para garantizar a cada niño, niña o adolescente el derecho a vivir en una familia. La desinstitucionalización y la articulación con un modelo de cuidado alternativo, requirió de la participación plena de los Centros de Protección Especiales de todo el país, así como otros organismos. Igualmente los programas preventivos del Gobierno como: Amor para los más chiquitos, Escuelas de valores familiares, Consejerías

Familiares, Consejerías de las Comunidades Educativas y las campañas de promoción de valores, están logrando prevenir las situaciones que generan el internamiento innecesario de los niños.

Compartir experiencias

El pasado 2 de marzo, Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua desarrollaron una reunión de trabajo para compartir experiencias y unir esfuerzos para reintegrar a 25 mil niños que están internados en instituciones de protección en Centroamérica. Otro objetivo fue aprender de sus modelos de cuidado alternativos basados en la familia para prevenir este fenómeno y restituir el derecho de los niños a vivir en una familia.

“Unicef se compromete a dar seguimiento a este diálogo y continuar apoyando los esfuerzos del Mifan, para que cada niña y niño que aún permanecen en los centros puedan regresar a sus familias. Asimismo, contribuiremos a la realización de sesiones virtuales de intercambio entre Nicaragua y los demás países centroamericanos interesados en continuar profundizando en esta buena práctica para replicarla”, expresó Ivan Yerovi H. representante de Unicef en Nicaragua.


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