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Nacionales por Keysi García,

La enfermedad reumática más común en el país es la osteoartritis, conocida como “desgaste”, que afecta principalmente las caderas, rodillas y tobillos. Dicho padecimiento está asociado directamente con el envejecimiento del cuerpo, debido a que es un desgaste natural de los huesos.

La incidencia de la osteoartritis “tiene que ver mucho con el envejecimiento de la población”, sostuvo Christian Uriarte, especialista en medicina interna y reumatología.

Por su parte, el ortopedista y traumatólogo, Jhaxel García, explicó que la osteoartritis además de estar condicionada por el proceso de envejecimiento, que inicia alrededor de los 30 años, está relacionada también con la condición física del paciente y su peso.

“Si soy un individuo que mantiene un peso adecuado, que realiza ejercicio y fortalece sus estructuras musculares alrededor de las articulaciones; que no fuma y tiene una vida sana y dedicada a fortalecer las estructuras alrededor de las articulaciones, hay menos probabilidades de sufrir artrosis severas”, agregó.

Otra de las enfermedades reumáticas más comunes en Nicaragua es la artritis reumatoide, usualmente de origen genético, que afecta el sistema inmunológico o popularmente conocida como autoinmune.

80 mil nicaragüenses viven con una enfermedad reumática, según el Mapa de padecimientos del Minsa 2016.

En esta enfermedad los glóbulos blancos que se encargan de defender el cuerpo, atacan al propio paciente y eso causa inflamación en las articulaciones de las manos, rodillas y tobillos, indicó el reumatólogo Uriarte.

Sin embargo, hay otros factores que influencian el desarrollo de la autoinmunidad por la presencia de virus como el zika y chikungunya, y el peligro de consumir alimentos que son modificados genéticamente.

“El problema es que son virus que tienen la capacidad de alterar la respuesta inmunológica ”, precisó el doctor Uriarte.

Estadísticas

Más de 80.000 nicaragüenses viven con una enfermedad reumática, actualmente es el tercer padecimiento crónico más común en el país, después de la diabetes y la hipertensión, revelan las estadísticas de Mapa de padecimientos del Ministerio de Salud (Minsa) de 2016.

Aunque este tipo de enfermedades no son mortales, afectan la calidad de vida del paciente debido a que en muchos casos provocan dolores fuertes, limitan el movimiento y en casos más severos incapacitan por completo al paciente, apuntó Uriarte.

“Eso obviamente causa depresión, casi todos los pacientes cuando se les diagnostica la enfermedad activa entran en un estado depresivo”, agregó Uriarte.


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