Un hombre con una máscara de diablo lanza una llamarada con un aerosol el viernes 27 de octubre de 2017, durante la celebración de los agüizotes en Masaya. EFE/Metro
Un hombre con una máscara de diablo lanza una llamarada con un aerosol el viernes 27 de octubre de 2017, durante la celebración de los agüizotes en Masaya. EFE/Metro

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Cientos de personajes de las leyendas ancestrales de terror nicaragüense se apoderaron el viernes de la ciudad folclórica de Masaya, al sureste de Managua, en la fiesta anual y popular de Los Agüizotes.

El último viernes de octubre la ciudad de Masaya, 28 kilómetros al sureste de la capital, salen a las calles “fantasmas” que entre música y algarabía bailan e iluminan las calles con antorchas y candiles artesanales.

La palabra Agüizote proviene del náhuatl, Agüi, que significa agua, y Zote que significa espantos, por lo tanto, agüizotes denota espanto cerca del agua.

Un hombre disfrazado de payaso asesino lanza una llamarada de fuego con aerosol durante la celebración de los agüizotes en Masaya. EFE/Metro

Los miles de “espantos” va recorriendo las calles asustando a los curiosos que acompañan el recorrido y que se atreven a tomarles fotografías.

Personajes de diferentes leyendas nicaragüenses, como “La Llorona”, una mujer que padece buscando a sus hijos perdidos, o un sacerdote que no tiene cabeza, una viuda con velo negro, el diablo rojo, entre otros, son los que conforman la idiosincrasia de Nicaragua.

Sin embargo, a la fiesta terrorífica también se han sumado personajes de películas como el payaso de “IT”, “El Exorcista” y “La Monja”.

En esta procesión nocturna los personajes portan vestuarios de horror y mascaras grotescas, elaboradas por decenas de artesanos locales, en tanto, otros participantes lucen maquillajes inspirados en personajes macabros.

Los protagonistas de los espantos son hombres, mujeres y niños.

Los Agüizotes se celebran desde 1976 durante las fiestas de San Jerónimo, el santo patrono de Masaya, y se extienden sin interrupciones desde septiembre hasta diciembre próximo, siendo las festividades religiosas más largas del país.

La celebración inicia con la bajada del santo a mediados de septiembre, realizando continuas procesiones por todas las calles de Masaya en medio de música tradicionalista.


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