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Destacado, Nacionales por EFE y Uriel Velásquez,

Unicef llamó ayer a América Latina y el Caribe a tomar acciones para revertir la desigualdad y la violencia contra las menores en la región, donde más de un millón de ellas son víctimas de violencia sexual, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Niña.

En una rueda de prensa en la capital dominicana, la directora regional de Unicef, María Cristina Perceval, también pidió un mayor compromiso para frenar el matrimonio infantil, que afecta al 25% de las menores en la región, una cifra que puede elevarse hasta el 45% entre las niñas más pobres.

Esto convierte a la región en la segunda con mayor tasa de embarazados en adolescentes en el mundo, precisó Perceval, junto a la directora regional de ONU-Mujeres, Luiza Carvalho, y el director regional del Fondo de Población para las Naciones Unidas (Unfpa), Esteban Caballero.

En algunas zonas del país las niñas son más vulnerables.

“Múltiples inequidades y profundas discriminaciones perpetúan en nuestra América Latina y el Caribe la desigualdad de las niñas por el solo hecho de ser niñas, negando su diversidad y silenciando sus proyectos de vida”, señaló la directora regional de Unicef.

Piden por las niñas

Ayer se realizó en Nicaragua el conversatorio “Qué implica ser niña en la zona rural de Nicaragua” organizado por Save the Children, en el que se recordó que “en el área rural las niñas están más expuestas a ser abusadas sexualmente”.

Datos del Instituto de Medicina Legal (IML) reflejan que el año pasado fueron realizados 4.939 peritajes por violencia sexual, de estos 3.559 fueron realizados a mujeres menores de 17 años, lo que representa el 83%.

Pero la violación sexual a las niñas en el área rural es el punto máximo de violencia, muchas menores viven a diario acoso sexual y se está normalizando, asegura Maridelia Balladares, una joven de Rancho Grande.

Las más afectadas

“Ser niña es complejo por la falta de acceso y oportunidades. Aunque el abuso sexual se da en todas partes, en el área rural se vuelve más tedioso por el poco acceso a la justicia y la educación. Algunas niñas y adolescentes están recibiendo capacitaciones y las ha empoderado, ahora han detectado más sus vulnerabilidades y han desarrollado estrategias para evitar ser víctimas”, comenta Martha Lidia Padilla, de la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni).

Niñas de distintas zonas del país compartieron sus experiencias sobre las amenazas que viven día a día. / Melvin Vargas

Si bien el país ha hecho grandes esfuerzos para llevar la educación a toda la población, hay todavía dificultades para acceder a los servicios de salud y educación, asegura Victoria Ward, directora regional de Save the Children para América Latina.

“Estas brechas afectan más a las niñas por su naturaleza de ser mujer, por su naturaleza de ser menores de edad. En las zonas rurales hay más pobreza y poco acceso a la educación, eso las hace más vulnerables”, explica.

Victoria Ward destacó que en el país las niñas y adolescentes necesitan protección ante la vulnerabilidad en la que viven, por eso Save the Children desarrolla programas de empoderamiento en el área rural de Nicaragua.

“Para ir a la escuela había que pasar por lugares muy solitarios y a veces salían ladrones. Nos sentíamos con miedo. Nos salían hombres borrachos y nos decían cosas. Nos tocaba pasar por las cantinas y a veces había pleitos y se sacaban machetes, pero desde que decidimos viajar en grupos de hasta diez chavalas nos sentíamos más seguras y eso es lo que ahora muchas están haciendo”.
Maridelia Balladares. Vive en la comunidad La Nueva, en Rancho Grande, Matagalpa.


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