La violencia causa “estrés profundo y constante” en los niños. / Dreamstime
La violencia causa “estrés profundo y constante” en los niños. / Dreamstime

Destacado, Nacionales por Keysi García,

Los niños y niñas que sufren violencia vivirán con un “estrés constante” y podrían poner en riesgo su salud mental en su adultez, según una investigación realizada por la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI) y la organización Visión Mundial.

Casi el 80% de adultos nicaragüenses consultados en el estudio estuvo expuesto a formas de violencia: abuso sicológico, sexual y físico; así como negligencia afectiva por parte de sus familiares en su niñez.

Ocho de cada diez adultos consultados refirieron haber experimentado situaciones de violencia en su infancia, según estudio

La investigación concluye que estos factores generan un “sentimiento de estrés profundo, el niño percibe ese estrés constante”, señaló la investigadora Ana Christine Geller, quien participó en el proceso de investigación aplicado a unos 224 estudiantes de la escuela de enfermería de la UPOLI el año pasado.

Geller aseguró que ese estrés profundo que es provocado en la niñez influye en su desarrollo integral, en su estabilidad emocional, bienestar mental y hasta fisiológico.

Quienes tuvieron experiencias adversas de niños iniciaron su primera relación sexual antes de los 15 años, fueron madres o padres adolescentes o han experimentado violencia de género en el hogar, detalla el estudio.

Afectan la vida
Aunque también hay otras prácticas asociadas con la violencia, como el tabaquismo y el alcoholismo, que dañan directamente la salud de la persona.

El inicio de las relaciones sexuales en etapas tempranas de la vida es uno de los principales factores de riesgo que favorecen la persistencia del virus de papiloma humano (VPH) y su evolución hacia el cáncer cervicouterino, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por otro lado, los riesgos y las complicaciones médicas de los embarazos son predominantes en las adolescentes. La salud de la madre y la del bebé están relacionadas también en dependencia de la edad de la joven, señala la OMS.

Educar distinto
Otra forma de crianza puede reducir estos factores de riesgo relacionados con la violencia. Es clave que las familias adopten prácticas de “ternura”, es decir, de apoyo y comprensión a los menores para que estos puedan regular sus emociones, y responder mejor ante los problemas que surgen en la vida, señaló el director de la organización Visión Mundial, Óscar Chicas Oliva.

“Debemos empezar desde el mismo hogar, pero también los maestros y el sistema; tenemos que unirnos para que evitemos llegar a esos puntos donde desborda la violencia, hacia donde se va moviendo la sociedad si no la detenemos”, consideró Chicas.

Puede ser difícil sensibilizar a los adultos que usualmente fueron disciplinados con violencia y tienen ese esquema muy “arraigado”. Las ayudas emocionales como los programas de apoyo, la religiosidad, las comunidades de amigos y la interacción en general con la sociedad pueden ayudar a que los futuros y actuales padres tengan tácticas para criar “con ternura” a los niños.


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