/ Foto tomada de Raul Escobedo, Instagram, @raes1227
/ Foto tomada de Raul Escobedo, Instagram, @raes1227

Destacado, Managua, Nacionales por Uriel Velásquez,

El 3 de septiembre de 1993 fue inaugurada la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María. Una obra que fue dirigida por el destacado arquitecto nicaragüense José Francisco Terán que hoy presenta el libro “La última gran catedral del Siglo XX”, en el que recuerda el proceso de construcción de este emblemático sitio.

Terán fue también el arquitecto que diseñó el Teatro Nacional Rubén Darío y numerosos proyectos residenciales de la capital. Actualmente reside en Estados Unidos. En conversación con Metro habla sobre el libro que contiene sus memorias y en el que revela detalles como coordinador y director general de la construcción de la actual Catedral de Managua.

El diseño es moderno, funcional y trata de tener una expresión mística y sagrada en la forma cómo se introduce la luz

La recopilación de datos para hacer el libro fue inmensa. Más de 2.000 páginas de documentos procedentes de la empresa constructora y los planos originales fueron revisadas. Cardenales y donantes fueron entrevistados.

El inicio de la obra

Luego del terremoto de 1972, el país se quedó sin catedral. El libro inicia con una carta que un misionero de la Arquidiócesis de Boston, Estados Unidos, que se encontraba en Honduras, le envía al cardenal Bernard Low, donde solicita la construcción de la nueva catedral para Nicaragua, texto que originó uno de los proyectos de construcción más importantes del siglo XX.

“Esta catedral es una obra arquitectónica financiada principalmente por el señor Tom Monaghan, dueño de la cadena Domino´s Pizza y del equipo los Tigres de Detroit. Costó US$4,7 millones, de los cuales este empresario católico estadounidense puso cuatro millones. Lo mágico de este proyecto es que tiene una historia única. Desde el terremoto de 1972, Managua llevaba 17 años sin catedral cuando se comenzó con el proyecto de la nueva catedral para Managua”, explica.

“La catedral se sentía como una necesidad en El Vaticano. El papa Juan Pablo II no se sentía tranquilo de que el único cardenal que había en Centroamérica, Miguel Obando y Bravo, no tuviera catedral”, agrega.

Cómo se eligió el lugar

Terán cuenta que en enero de 1989, Monaghan llega a Managua para reunirse con el cardenal Obando, quien ya había dado a hacer planos para construir la catedral y se los presenta al donante.

“Era una catedral prefabricada, de acero, chapada en madera, una cosa totalmente criolla y Monaghan le dice que él se compromete a financiar la catedral pero no la que le estaba presentando”, explica.

Un día después fueron a ver el terreno donde se construiría la nueva catedral que estaba frente al Colegio Pedagógico La Salle, donde ya habían puesto la primera piedra.

“Monaghan sigue recorriendo Managua y visualiza los terrenos donde está ahora la catedral y él se da cuenta que esa iba llegar a ser la vía principal de Managua y le dice al cardenal que no estaba de acuerdo con el otro terreno. Finalmente el cardenal Obando consigue que le donen el terreno actual y comienza la construcción”, cuenta el arquitecto.

Un trabajo duro

Además explica que llegaron a tener hasta 212 obreros, pero generalmente se manejaban 110 con 20 ingenieros.

“El trabajo que hicieron los obreros nicaragüenses es digno de reconocer”, insiste.

Recuerda que todo el material que se usó “fue conseguido aquí en Nicaragua, pero aquí no había equipos idóneos, la maquinaria era vieja”.

“El país se estaba levantando de la guerra. Rezábamos para que la grúa que teníamos llegara hasta arriba como esperábamos y todo se fue dando. Por eso y más es que digo es que esta catedral es un milagro”, comenta Terán.

La catedral tiene 63 cúpulas y “cada una de ellas es un ventilador estático en el que la forma curva aumenta la superficie de contacto con el sol que produce el calor”.

Foto de la construcción de la obra. /Cortesía

“Pero por encima de la cúpula hay un cubo que tiene un vidrio inclinado: por encima resbala el agua y por debajo sale el calor. La función de todas esas cúpulas encima de la catedral es crear una nube de calor que chupe el aire fresco de abajo, y por eso, la catedral es fresca porque los ventiladores de arriba están funcionando todo el tiempo sin necesidad de energía”, explica.

“Además que, las puertas laterales que dan hacia el este-sureste funcionan como ventiladores porque por ahí cruza el aire que viene del noreste hacia el suroeste y se da el efecto de ventilación cruzada”, agrega.

Terán dice que la obra tiene 5.000 metros cúbicos de concreto, pero el terreno posee 18 manzanas. En el resto del terreno se hicieron gradas de 15 metros de ancho porque el terreno es inclinado. “El diseño es moderno, funcional y trata de tener una expresión mística y sagrada en la forma cómo se introduce la luz”, dice.

Tomen nota
El libro “La última gran catedral del siglo XX” (Memorias de José Francisco Terán Callejas) será presentado hoy jueves a las 6:30 p.m. en el Centro de Arte de la Fundación Ortiz Gurdián – Banpro, edificio Málaga, Managua.

El evento

Durante la presentación también se proyectarán fotografías de la obra y un video de los días de la construcción de la Catedral Metropolitana de Managua.


Noticias Relacionadas