Los expertos señalan que 81 especies están bajo algún grado de amenaza en el país. / Óscar Sánchez
Los expertos señalan que 81 especies están bajo algún grado de amenaza en el país. / Óscar Sánchez

Destacado, Nacionales por Humberto Galo Romero,

En Nicaragua existen 179 especies de reptiles y 86 de anfibios de acuerdo al V Informe de Biodiversidad, publicado por el Ministerio de Recursos Naturales (Marena). Estas especies, de acuerdo a especialistas, son claves y juegan un papel determinante para la conservación de la biodiversidad del país.

Los biólogos Allan Gutiérrez y Silvia Robleto, sostienen que cada una de las especies tiene una importancia para el equilibrio ecológico.

Según Robleto, sumado a su rol de controladores biológicos, también juegan un papel destacado en la cadena alimenticia, en la regeneración y conservación del cuido de los bosques.

“Contribuyen al equilibrio ecológico, dentro de la cadena alimenticia juegan un rol importante como controladores biológicos en el caso de las plagas como por ejemplo los roedores principalmente las ratas que son nocivas para el ser humano, y de insectos como los mosquitos”, dijo Robleto.

Riqueza de especies

El documento publicado en el año 2014 por el Marena indica que el país posee 20.485 especies; 59,9% de este total son invertebrados, 29,3% plantas, 9,7% vertebrados y 0,89% especies de hongos.

Según el desglose del informe oficial, existen 6.014 especies de plantas, 1.999 especies de vertebrados (peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles) y 12.288 invertebrados entre moluscos, artrópodos y corales.

“Al estar presente una especie determinada sabemos que el bosque está muy poco alterado, y al estar esta especie en ese ambiente ayuda también para el cuidado de esa zona en específico”, señaló Robleto.

Se deben estudiar más

Gutiérrez por su parte agrega que pese a la importancia que tienen estas especies para los ecosistemas, aún se requiere investigar más sobre su comportamiento, reproducción y riesgos de supervivencia.

“Lamentablemente en la actualidad el país no tiene un presupuesto destinado a la investigación, las universidades tienen presupuesto para investigación con sus estudiantes, pero no es muy alto y a nivel internacional la disponibilidad de fondos tampoco parece ser muy alta”, dijo Gutiérrez.

El biólogo señala que en el país existen especies que son de vital importancia para la biodiversidad y que únicamente están circunscritas a determinada extensión territorial tales como la salamandra del volcán Mombacho y la salamandra del volcán Maderas, las cuales únicamente habitan entre los 800 y 1.200 metros de altura.

Por ello, a juicio de Gutiérrez se hace necesario que en el país exista un museo de historia natural, en el cual se pueda dar cuenta de los descubrimientos de nuevas especies, para así continuar profundizando en el estudio de la fauna nicaragüense.

En este sentido, los investigadores compartieron que factores como el cambio climático, la pérdida de su hábitat por el avance de la frontera agrícola, la caza furtiva y enfermedades transmitidas por hongos son algunas de las amenazas que enfrentan los reptiles y anfibios en el país.

“Hay que tomar en cuenta también que la sensibilidad de los anfibios nos da una alerta de lo que le podría suceder a la humanidad si no hacemos cambios en nuestra forma de vida. El cambio climático está haciendo que algunas especies se muevan a zonas más altas y no están sobreviviendo, están desapareciendo las poblaciones”, dijo Gutiérrez.

Robleto y Gutiérrez formaron parte de los expositores del VIII Simposio “Haciendo conciencia sobre el cambio climático”, evento organizado por el capítulo Nicaragua de la Sociedad Mesoamericana para la Biología y la Conservación (SMBC).


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