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Destacado, Nacionales por Freddy Cardoza,

Según los registros que tiene la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), el 75% de las víctimas por quemaduras son niños menores de cinco años, el 62% son afectados por líquidos calientes y el 80% se quema en sus propias casas, refirió el doctor Mario Pérez Reyes, cirujano plástico reconstructivo y director médico de la Unidad de Quemados de Aproquen.

“Debido a las causalidades en que ocurren estos accidentes, podríamos evitar a que se den”, asegura Pérez Reyes, quien sostiene que “en la mayoría de los casos son accidentales y ocurren en fracciones de segundo”.

La recomendación básica que ofrece el galeno es que a los niños “se les debe de tener siempre a resguardo, siempre en constante supervisión. Las medidas preventivas van dirigidas a los adultos porque los niños no tienen desarrollada su conciencia, él no sabe que se puede quemar”.

Registro. El 75% de afectados son niños menores de cinco años, según Aproquen

Para el doctor Pérez Reyes, “deben mantener alejado al niño de la cocina donde ocurre la mayoría de estos accidentes con un 55% de los casos registrados”. Asimismo, sugiere que en caso de que el niño no tenga limitantes para entrar a la cocina deben crear barreras físicas para que no acceda al fogón o cocina de gas donde pueda agarrar el mango de una sartén y se vierta el líquido caliente.

“En el comedor, evitar los manteles porque ellos se agarran de los mismos y al jalarlos se vierten la comida caliente que hay sobre la mesa”, refiere el galeno, quien también recomienda no dejar comales, sartenes y planchas enfriándose en el suelo “porque los niños pueden tener un accidente con estos objetos y quemarse”.

Recomendaciones

Según el doctor Pérez Reyes, otro mecanismo que ocurre con frecuencia es transportar líquidos caliente de un lugar a otro “pero no se cercioran que no haya ningún niño en el camino, en estos casos suele pasar que tropieza con el niño y le vierte el líquido. De estos casos hemos recibido muchos”.

“Tenemos un caso ahorita que está al borde de la muerte porque pusieron un perol a hervir agua para pelar un cerdo, lo bajaron del fuego y no se percataron de que andaba un niño de dos años cerca, quien tropezó y se fue de espalda al perol. Se quemó el 70% de su superficie corporal”, refirió el doctor Pérez, quien afirma que han recibido casos de quemados por electricidad y por pólvora, de lo que enfatiza que la única recomendación que brinda a los padres o tutores es no darle fósforos al niño por ningún motivo.

Destaca que en caso de quemaduras, los padres deben evitar echarle elementos a la lesión. “Hay quienes para disminuir el dolor en la víctima le echan pasta de dientes, salsa de tomate o café negro, pero esto más bien agrava la lesión porque se puede hasta infectar la herida”, expone.

Lo que sí se debe hacer en caso de que la persona esté sufriendo quemaduras es alejarla del elemento que le está causando daño. “En caso de quemaduras por contacto se debe enfriar pero no con agua helada, sino con agua al tiempo durante 20 o 30 minutos, o hasta que la persona sienta alivio. Está escrito por los expertos que esto disminuye el contenido de calor de los tejidos y disminuye el dolor”, expresa el especialista, quien recomienda no reventar las ampollas porque esto más bien agrava la lesión.

“Esto le pasó a mi hija por negligencia de los adultos”

A eso de las 7:00 de la noche del Jueves Santo, Elízabeth llegó al taller de su papá, don Miguel Guerrero, a hacerle una visita poco habitual. Don Miguel atendía a un vecino quien llegó a comprarle dos litros de gasolina para su mototaxi, pero no apagaron el automotor a la hora de echarle el combustible.

El sistema eléctrico de la mototaxi hizo contacto con el líquido inflamable y tomó fuego, afectando a la pequeña Elizabeth y a su papá en menor medida. “Él sabiendo como persona de edad que debía apagar el vehículo no lo hizo y yo tampoco me percaté de eso”, cuenta don Miguel, quien afirma que Elizabeth se quemó el brazo derecho y parte de sus piernas.

“Me quemo”, llegó a escuchar de su hija, pero él también estaba envuelto en llamas y corrió para apagarse el fuego. “Yo no pude apagar el fuego de ella”, se lamenta don Miguel. “Esto sucedió por negligencia de los adultos y yo les cuento a otros para que tengan esa precaución de que deben apagar el vehículo a la hora de echar combustible, que no se sofoquen y tengan paciencia”, refirió don Miguel.

Aunque aún pasa consultas en Aproquen, don Miguel dice que “ya lo duro pasó y ahora mi hija duerme bien y hasta juega, gracias a los médicos y a la Asociación”, expresó con la voz aún entrecortada.


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