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Destacado, Nacionales por Uriel Velásquez,

En Nicaragua las mujeres que dieron a luz en la adolescencia, cuyo hijo mayor es menor de 18 años ganan 28.1% menos que las mujeres que dieron a luz por primera vez hasta la edad adulta, y cuyo hijo mayor es menor de 18 años.

Asimismo las mujeres sin hijos ganan un 35.3% más que las que fueron madres hasta después de la adolescencia, y 63% más que las mujeres que fueron madres desde la adolescencia.

Los datos se deprenden del estudio Causas y consecuencias económicas y sociales del embarazo adolescente, realizado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).
Cada año unas 35,000 adolescentes dan a luz en el país, de acuerdo con los últimos registros del Ministerio de Salud publicados en el año 2013. Haber sido madre durante la adolescencia tiene un alto impacto en los salarios que reciben actualmente las mujeres entre 20 y 36 años.

Del 100% de la brecha de ingresos a favor de las mujeres que fueron madres por primera vez en la edad adulta, en comparación con las mujeres que fueron madres desde la adolescencia, se debe a la educación en un 38%, la formalidad en un 32%, las ocupaciones en un 15% y la edad en un 9%.

7 de cada 10 no culminan estudios

Marina Stadthagen, directora ejecutiva de la Red de Empresarias de Nicaragua (REN) explica que un 70% de las mujeres que salen embarazadas durante la adolescencia no logran culminar sus estudios y se quedan estancadas en la parte laboral.

El estudio de Funides revela que el 38% de las diferencias en los ingresos se debe a que las mujeres que fueron madres por primera vez en la edad adulta tienen alrededor de dos años y medio más de educación que las mujeres que fueron madres adolescentes.

En la actualidad —agrega el estudio— la mayor parte de las mujeres que laboran son madres, teniendo una alta proporción de estas dos o más hijos. Estas mujeres tienden a dividir sus actividades entre el trabajo remunerado y el reproductivo, lo que resulta en menores ingresos para ellas en comparación con las mujeres sin hijos.

“Es algo que se vuelve dramático. Dejan de estudiar y esto provoca que no consigan buenos trabajos y deben retrasar sus sueños”, comenta Marina Stadthagen, quien además es parte de la campaña Lo que debe ser penoso, que aborda el embarazo adolescente.

Otro elemento que influye negativamente en el perfil de ingresos de las mujeres que fueron madres desde la adolescencia es que son más jóvenes que las mujeres que fueron madres hasta la edad adulta. Lo anterior sugiere que las mujeres que posponen el embarazo hasta después de la adolescencia podrían acumular más experiencia en el mercado de trabajo.

Incluso, “también es posible que estas mujeres sean más productivas en el trabajo por mayor madurez (se distraerían menos) o porque manejan mejor la doble jornada (tareas del hogar y trabajo). El efecto de la edad representa alrededor del 9% de la brecha por embarazo temprano, asociada a características observables”.

Buscan trabajos más flexibles

Las madres adolescentes optan en su mayoría por buscar empleos más amigables y flexibles para poder dedicar más tiempo a sus hijas e hijos.

Para la directora de la Red de Mujeres Empresarias, esto también impacta en el empoderamiento y liderazgo que estas mujeres vayan a desarrollar durante su vida laboral.

Marina Stadthagen refiere que la mayoría de mujeres que lideran en el sector privado son jóvenes que han retrasado sus embarazos y están teniendo sus hijos a los 28 o 30 años.
“A esa edad ya culminaron sus carreras, son más preparadas, tienen una mayor estabilidad económica y por ende, logran ingresar a puestos de liderazgo. A una mujer que sale embarazada siendo adolescente le es difícil andar en la gremialidad o emprender un negocio porque todos sus ahorros se los consume el hijo”, argumenta.

Para Mirna Blandón, del Movimiento Feminista de Nicaragua, el drama que viven las mujeres activas en el mercado laboral y que fueron madres durante la adolescencia es aún mayor , si se toma en cuenta que en el país las mujeres reciben un salario más bajo que los hombres por realizar el mismo trabajo.

La feminista explica que muchas veces las mujeres deciden ser madres antes de tiempo por presión social y no piensan en cómo les cambiará la vida y el impacto económico que tendrán.

“Las mujeres que retrasan su embarazo y las que deciden no ser madres, no son vistas como buenas mujeres o inmediatamente se le tilda de lesbianas. La mujer que decide no tener hijos es criticada porque lo que está cuestionándose es la reproducción como un mandato social que viene desde la casa y de una sociedad machista y patriarcal”, afirma Blandón.

Agrega que en las comunidades rurales cuando las niñas ni siquiera hay llegado a los 15 años “ya les dicen que están listas para tener marido, que ya pueden cocinar, lavar y de esa forma son predispuestas a tener hijos”.


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