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La población de jaguares en Nicaragua sigue siendo grande y parece saludable, según el científico Alan Rabinowitz, quien recientemente visitó la reserva de biosfera Indio Maíz, una de las dos áreas de concentración de estos grandes felinos.

De acuerdo con el también director ejecutivo de Panthera, una organización mundial que trabaja por la conservación de esta especie, en el país existen actualmente dos áreas donde habitan los jaguares, Bosawas e Indio Maíz.

El jaguar tiene un territorio un poco más restringido que el puma. El puma todavía se encuentra en una zona digamos más en el Pacífico. El jaguar está bastante restringido a Bosawas, Indio Maíz, esas dos poblaciones de importancia. También hay algunos jaguares en lado paralelo al río San Juan y en el lado Pacífico, pero más hacia el sur”, explicó el director de Panthera.

Anteriormente, también hubo registros de presencia de estos felinos en Wawashang, la única zona del Corredor latinoamericano del Jaguar donde éstos han desaparecido.

Rabinowitz no creyó que ello llegara a ocurrir en el país, pues consideraba que otros países como Honduras tenían corredores mucho más frágiles.

El Gobierno de Nicaragua y la organización firmaron el jueves pasado un acuerdo de conservación del jaguar.

A través del acuerdo suscrito por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), ambos se comprometieron a trabajar en iniciativas que permitan identificar la presencia de esta especie en el país, así como sus zonas de paso, con el fin de conservar tanto a los jaguares como a las especies de las que éstos dependen.

Este convenio ha sido suscrito ya en 13 de los 18 países del continente donde hay jaguares.

Asimismo, a definir mecanismos de protección de la especie ante el desarrollo de megaproyectos y el avance de la frontera agrícola, que han afectado las áreas donde estos animales habitan.

“Es un acuerdo en el que el Gobierno reconoce la presencia e importancia del jaguar para la biodiversidad y el equilibrio del ecosistema. Es un compromiso de trabajo conjunto con el fin de proteger el corredor del jaguar. No estamos tratando de detener el desarrollo, los jaguares pueden nadar, recorrer largas distancias, cruzar carreteras, plantaciones, los jaguares nadan a través del canal de Panamá”, explicó el representante de Panthera.

Según el científico, estos animales se adaptan muy bien e incluso han soportado y sobrevivido a 18 eras climáticas en 40 millones de años.

Para sobrevivir, los felinos más grandes del continente necesitan una serie de condiciones como otras especies para alimentarse, zonas boscosas para poder esquivar a los humanos.

Según Panthera, existen pocos registros de ataques de jaguares contra los humanos, a diferencia de otros felinos como el tigre, pumas, leopardos, entre otros.

Para el experto, en el caso de Nicaragua, un punto crítico porque está en el centro del corredor, “lo que tenemos que hacer en estas dos grandes áreas es proteger y reforzar la ley. Se tiene que capacitar al Gobierno y a los indígenas sobre cómo proteger esas áreas. Si perdemos estas zonas, lo perdemos todo”.

Rabinowitz destacó que en el país existe una característica difícil de encontrar, y es que si bien los indígenas del Caribe cazan algunos animales como parte de su cultura, también buscan conservar el ecosistema, algo que incentiva la preservación de esta especie.


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