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En diciembre pasado, Juan José Granados, diseñador gráfico e ingeniero en computación de Aerial Cam, uno de los pocos nicaragüenses que desarrolla drones en Nicaragua, fue reconocido por el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt) y la Vicepresidencia de la República como uno de los seleccionados para el Premio Nacional de Innovación, debido al desarrollo de este tipo de tecnología.

Hoy Granados recibe con sorpresa la regulación de parte del Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil (INAC) que prohíbe el uso de estos aparatos en el espacio aéreo nacional a más de 100 pies de altura.

Nos dieron fondos para seguir innovando, pero desde marzo se empezó a restringir su uso. Entonces ves que ahí hay una contradicción”, manifestó Granados.

Desde 2011, el diseñador e ingeniero en computación inició el desarrollo de drones en Nicaragua. Primero con helicópteros de dos palas, para más tarde pasar a multirrotores de cuatro, seis y ocho con el fin de ofrecer mejores imágenes a los clientes de la productora publicitaria en la que trabaja.

“Cuando iniciamos hicimos una investigación. No había ningún tipo de regulación. Se dio a entender que se crearía una normativa, pero han pasado años y no hay una fecha prevista, no hay borrador, ningún avance”, señaló.

Por ello, Granados consideró que esta restricción no es la vía correcta, ya que se somete al país a un nuevo atraso tecnológico.

A su juicio, no es el desarrollo tecnológico el que debe ajustarse a las leyes, sino las leyes a la tecnología.

Si esperamos cuatro años a que se cree una normativa, vamos a arrancar 15 años más tarde que el resto de países, mientras que si se hace una normativa provisional, brindan permisos provisionales, podemos ir avanzando como país, porque la tecnología no se detiene. Cuando se crea una ley, la tecnología ya va a estar obsoleta y habrá que pensar nuevamente en cambiar la ley”, apuntó.

Según Granados, los drones pueden ser también utilizados para atender y prevenir emergencias.

Por ejemplo, afirmó, un dispositivo como éste pudo ser utilizado durante las labores de rescate en el barrio 18 de Mayo, cuando colapsó el muro perimetral de una urbanización aledaña y que cobró la vida de cinco personas.

“Donde colapsó el muro, ahí perfectamente con una foto aérea se podía graficar mejor, ver la magnitud desde otra perspectiva del desastre para tener una información que puede ayudar a evitar un posible desastre en otros puntos”.

Un caso similar ocurrió en Guatemala, donde según Luisa Pérez, directora editorial de Publinews Guatemala, perteneciente a Metro Internacional, en el que tras un derrumbe en una de las principales vías de acceso de la capital “solo con el uso de esta tecnología se pudo constatar qué ocasionó el deslave y cuán grande era”.

En Guatemala las autoridades de Aeronáutica Civil de ese país también regulan y emiten los permisos para el uso de drones. Éste “es similar a la requerida para pilotar una aeronave, lo cual complica mucho su uso y capacitar a los periodistas para evitar un percance o sanciones”, explica.

Según la INAC, el objetivo de esta restricción es el de “evitar accidentes, en vista que tenemos operando helicópteros civiles, militares y aviación civil nacional e internacional en todo el territorio nacional”.


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