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Destacado, Managua, Nacionales por Rafael Lara,

El año pasado unos 60 transportistas de Managua empezaron a ser capacitados por la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad (Feconori) para que aprendieran a tener mayor sensibilidad al momento de trasladar a personas no videntes. Simplemente cierre los ojos por cinco minutos e intente caminar dos cuadras en línea recta y luego trate de subirse en el transporte urbano colectivo (TUC). Si hace eso y logra sobrevivir, apenas tendrá una mínima idea de lo que viven a diario unas 16.042 personas no videntes que habitan en Managua.

Con el objetivo de reducir los obstáculos, la semana pasada las organizaciones de personas con discapacidad se reunieron con representantes de las cooperativas del transporte público, a quienes les expusieron los mayores desafíos a los que se enfrentan.

El no vidente Jadder Alberto Guillén, secretario de relaciones públicas de la organización Maricela Toledo, señaló que uno de los principales temas que se abordaron fue sobre el trato de los conductores del transporte público hacia las personas con discapacidad.

“Hay una buena parte de choferes que le tienen apatía al sector, pero deben adecuarse porque es una violación a nuestro derecho al transporte. Por ejemplo, los equipos de sonido en los buses a todo volumen, que en el caso de los no videntes impiden captar sonidos característicos del entorno, y no puede reconocer el camino. Incluso algo tan sencillo como marcar la tarjeta TUC es complicado, pues si hay demasiado ruido no se sabe si la tarjeta marcó, además no todas las rutas tienen en un mismo lado los validadores de las tarjetas”, explicó Guillén.

También indicó que no podían omitir la actitud de los conductores de buses que al ver a una persona con discapacidad, regularmente no se detienen. Si se detienen para bajar gente cierran la puerta y se van. Muy pocas veces se ve a alguno amablemente esperan a que se aborde la unidad.

“Igual, el tema de los asientos preferenciales es complicado. Se supone que son para mujeres embarazadas, de la tercera edad y personas con discapacidad, pero esto no se está cumpliendo y cualquiera se sienta y la gente no cede el asiento. Hay que estar claros de que la sociedad también tiene que sensibilizarse”, dijo Guillén.

El relacionista público comentó que son años luchando y se ha avanzado poco a poco, aunque falta mucho por hacer, en un trabajo que debe ser continuo, ya que existe una alta rotación de conductores en el servicio público.

Para Guillén, la mala actitud es una herida punzante para una persona que trata de valerse por sí misma en las calles, entre estos los no videntes que tienen que lidiar con mucha diferencia en el nivel de andenes, zanjas abiertas para tuberías, comercio que se toma las calles, tragantes pluviales sin tapa, entre otros problemas.


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