Imagen de referencia. /Internet
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Nacionales por Josué Garay,

Los nicaragüenses no tienen interés y muchos todavía no toman conciencia de lo importante y necesario que es el agua, esto se confirma en términos estadísticos que apuntan que es mínima la cantidad de personas que cosechan y reutilizan este líquido vital, dijo Gustavo Martínez, técnico en gestión de recursos hídricos de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Fundenic).

Martínez expresa que desde hace dos años el Gobierno impulsa algunas iniciativas para que la población coseche agua, pero “menos del 2% de los nicaragüenses lo hace. Por ejemplo, en las principales ciudades es raro ver que alguien tenga un sistema de canaletas para reciclar y almacenar agua”.

“La población urbana es la que menos aprovecha esta práctica. Sin embargo, en el campo –aunque también es mínimo– es mucho más frecuente. Sobre todo porque es utilizada para el riego de sus propias cosechas. Los campesino hacen pilas o lagunas de estabilización para reutilizar el agua de lluvia”, dice.

Un problema cultural

Luis Moreno, subdirector del Centro de Investigaciones de Recursos Acuáticos (CIRA), dice que el mal uso del agua potable en Nicaragua es algo que está arraigado culturalmente y que además muestra falta de conciencia ambiental. Entre los malos hábitos, explica Moreno, está el lavar el carro, la acera o las cunetas con la manguera abierta, así también regar el jardín, limpiarse los dientes o afeitarse con el grifo abierto. Pero también puntualiza que los car wash (autoslavados) representan otro peligro. Según

Moreno los autos lavados “son un negocio redondo. Muchos de ellos no pagan agua, y por tanto, la desperdician”. Es por eso que hace un llamado a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillas (Enacal) y al Ministerio de Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) para que los regulen.

Antecedentes

Sergio Gámez, miembro del Programa de Investigación, Estudios Nacionales y Servicios Ambientales (Piensa), recuerda que antes de 1950 la población de Managua tenía la costumbre de cosechar el agua de lluvia, pero después de que se instaló el sistema de tuberías de agua potable, perdieron esa práctica. “Es que al parecer, les resulta más fácil abrir la llave de una paja, que estar reciclando o invirtiendo en canaletas, tanques de almacenamiento o incluso en pozos, porque antes de 1950 recuerdo que cada casa tenía su propio pozo”, sostiene el especialista. Actualmente, debido a los efectos del cambio climático, una forma eficiente de ahorrar agua es su simple reutilización, puntualiza Gámez, mientras indica que las aguas grises es lo más cercano que tenemos para reutilizar.

“Se denomina reciclaje de aguas grises al proceso de recuperación del agua ya utilizada. Esta se puede hacer mediante un sistema de filtrado y canalización para un posterior uso en aquellos lugares donde no es necesario el agua potable”, comenta Gámez vía telefónica.

A criterio de Luis Moreno, subdirector del CIRA, no solo debemos pensar que la labor de gestionar debidamente el agua es cuestión de las grandes industrias.


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