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Un estudio reciente realizado por la Universidad de Groningen, en Países Bajos, dio a conocer que existe un beneficio que se obtiene de ser chismosos.

El chisme es omnipresente en la sociedad y nuestro gusto por él se encuentra en la mayoría de las conversaciones diarias, según informes de la investigación.

Ante tal conclusión, se descubrió que el interés respecto a los logros y fracasos de las demás personas tiene un efecto positivo sobre nuestra salud emocional.

Aunque el chisme sea visto como algo destructivo y negativo, puede ayudar a las personas a adaptarse a un entorno social de “audición” para ser mejores. Esto debido a que nos permite compararnos con otros individuos, propiciando un aumento de auto-refrexión y auto-evaluación.

Al respecto, Elena Martinescu, una de las autoras principales del estudio, informó: “El chisme proporciona un recurso esencial para reflexionar sobre su comportamiento”.

La investigardora sugirió tratar de bloquear el chisme como algo negativo hacia nuestra persona y aceptarlo como una parte natural de nuestras vidas. De este modo podremos recibir con una actitud crítica positiva las consecuencias que estos puede tener sobre nosotros mismos y los demás”.

En la galería de fotos leé más datos interesantes del estudio.


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