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A menudo es apodada “la profesión más antigua del mundo”, pero esta ocupación es de hecho uno de los más difamados. La prostitución o trabajo sexual es una de las industrias más rentables, dicen sus defensores, sin embargo, los críticos argumentan que es una de las ocupaciones más estigmatizadas y peligrosas. Pero la cuestión que se discute en todo el mundo es: ¿debe ser legalizada o completamente abolida?

Las cifras publicadas por Havocscope, un grupo de análisis en datos del mercado negro mundial, estimaron los ingresos globales de la prostitución en 18 mil 6000 millones dólares. Según su último informe sobre trabajo sexual, China es el país donde se genera el mayor número de ingresos por prostitución, acumulando 73 mil millones de dólares.

A pesar de que es un mercado que genera miles de millones de dólares y se encuentra en casi todos los países del mundo, la prostitución sigue siendo estigmatizada por la sociedad y representa una ofensa criminal en varios países, mientras que las trabajadoras sexuales son discriminadas y sufren de violencia. “Las trabajadoras del sexo se enfrentan a los mismos problemas que otras personas: la inseguridad económica, necesidad de un lugar para vivir y búsqueda de mejores oportunidades. Los problemas adicionales que enfrentan son debido al estigma, la discriminación y la violencia”, dijo Melissa Hope, experta en el tráfico sexual y autora de “Asuntos de Trabajo sexual: Exploración del Dinero, Poder, y la intimidad en la industria del sexo”.

Tara Burns es muy consciente de los peligros que enfrentan todos los días las prostitutas; la ex trabajadora sexual convertida en escritora trabajó durante años en las calles de los Estados Unidos, donde se enfrentó a cientos de amenazas y actos de violencia por parte de los clientes e incluso de la policía, antes de salir de ese mundo. Burns recuerda su difícil paso por el trabajo sexual en una entrevista con Metro.

“Los peligros que enfrentaba eran en su mayoría de los delincuentes violentos que sabían que mujeres como yo no pueden simplemente ir a la policía cuando son víctimas”, dijo. Burns relata que fue violada dos veces como trabajadora sexual, la primera vez fue a la policía, pero se burlaron de su vestido y amenazaron con arrestarla por prostitución. “Las personas que ejercen la prostitución tienen que ser capaces de denunciar los delitos (como el tráfico sexual, asalto, o extorsión) a la policía sin ser amenazados o arrestados”, agregó Burns.

Las amenazas que enfrentan las trabajadoras sexuales que no pueden denunciar a la policía los abusos que sufren han generado, durante muchos años, un intenso debate sobre la posible legalización o despenalización de la prostitución. Actualmente hay cerca de 22 países donde la prostitución es legal, mientras que en algunos es ilegal, en otros se tolera y en algunos países se castiga con la muerte.

Europa está dividida sobre este tema, porque mientras que países como Alemania y Holanda decidieron legalizar la prostitución para proteger a las trabajadoras sexuales, otras naciones como Suecia, Islandia y Noruega están comprometidos con un nuevo tipo de abolicionismo que castiga a los clientes que pagan por sexo. A principios del año pasado, el Parlamento Europeo pidió a los Estados miembros adoptar el llamado modelo nórdico, que derogue las leyes represivas contra las personas en la prostitución y castiga a las personas que compran servicios sexuales con cualquier persona menor de 21 años.

Sin embargo, las cifras muestran que ninguno de los dos modelos ha dado los resultados esperados. Los informes publicados por los gobiernos de los Países Bajos y Alemania reconocen que las condiciones de las trabajadoras sexuales no han mejorado significativamente, mientras que un estudio de la Universidad de Marburg, Alemania, llegó a la conclusión de que la trata de personas es mayor en los países donde la prostitución es legal. Mientras tanto, la Rose Alliance, un grupo de defensa sueca dirigida por y para los trabajadores sexuales actuales y anteriores, e incluso el gobierno de ese país reconocen que el estigma contra las trabajadoras sexuales ha crecido en esa nación desde que se aplica el llamado modelo nórdico.

Pero entonces, ¿qué se debe hacer para mejorar la situación de los trabajadores sexuales? Especialistas coinciden en que la mejor manera de apoyar y proteger a las prostitutas es despenalizar la profesión, para que tengan la oportunidad de reportar abuso y buscar la protección de la policía. “Yo estaría a favor de la despenalización, basado en el hecho de que hay menos violencia, donde las trabajadoras sexuales no tienen miedo de arresto si denuncian ser víctimas de la policía”, dijo.


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