Vladimir Putin, presidente de Rusia. Getty images/Metro
Vladimir Putin, presidente de Rusia. Getty images/Metro

Mundo por Sebastián Foncea,

La historia de Chernóbil se volvería a repetir. Las autoridades de Rusia habrían intentado ocultar un accidente nuclear ocurrido en 2017 y tal como en los 80, fueron los sistemas de monitoreo internacionales los que detectaron la nube radioactiva que se desplazó sobre toda Europa. Sin embargo, esta vez la población no se enteró de su existencia, la que no implicó un riesgo serio para la salud ni para el medioambiente.

La revista “Proceedings”, de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense, dio cuenta del estudio “Concentraciones en el aire y consideraciones químicas del rutenio radiactivo de una gran emisión nuclear no declarada el 2017”. La investigación internacional concluyó que la causa de la nube radioactiva fue un accidente en una planta de reprocesamiento de combustible nuclear.

El hecho, fechado en septiembre del 2017, generó una nube radioactiva que cubrió Europa, según un estudio internacional

En el informe los autores se atrevieron a situar el accidente en Mayak, en la provincia de Cheliabinsk, a 1.500 kilómetros de Moscú, uno de los lugares más contaminados del mundo por contantes fugas radiactivas. La explosión en 1957 de un tanque con desechos líquidos de plutonio causó ahí la muerte de 200 personas por radiación, 10.000 fueron evacuadas y 470.000 estuvieron expuestas a niveles peligrosos.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ofrece un discurso durante una visita al Centro Cultural y Deportivo Moskovsky, este martes en Kazán (Rusia). EFE/Metro

El físico nuclear Paddy Regan, de la Universidad de Surrey, de Reino Unido, declaró que esta vez “se trató de una liberación que se produjo rápido, a diferencia de Chernóbil o Fukushima, que duraron varios días. La nube era muy compacta y mientras se desplazó estuvo un máximo de dos días en cada lugar. Pudimos demostrar que el accidente se produjo durante el reprocesamiento de elementos de combustible usado en una etapa muy avanzada, poco antes del final del proceso”.

Para detectar el origen de la contaminación, 70 científicos realizaron más de 1.300 mediciones, en 176 estaciones de control de 29 países de Europa y el mundo. Determinaron que la nube tenía rutenio-106, un isótopo radioactivo con una vida promedio de 374 días. Además, los cálculos permiten fechar el momento en que se produjo la descarga radiactiva entre el 25 y 26 de septiembre del 2017.

Así fue el alcance del hecho que se produjo en septiembre del 2017, según el estudio. |irsn

No obstante, en Moscú no se han dado por aludidos. Autoridades rusas admitieron haber registrado concentraciones de ese isótopo inusualmente altas, pero negaron que en Mayak se hubiera producido un accidente y teorizaron con que la nube pudo haber sido producto de la desintegración de un satélite, cuestión descartada por los científicos del estudio.

*“Se trató de una liberación que se produjo rápido, a diferencia de Chernóbil o Fukushima, que duraron varios días”.
Paddy Regan, físico nuclear de la Universidad de Surrey


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