Donald Trump, presidente estadounidense. EFE/Metro
Donald Trump, presidente estadounidense. EFE/Metro

Mundo por AFP,

Los culpables de matanzas deberían enfrentar la pena de muerte, dijo este lunes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras las dos masacres el fin de semana, perpetradas por atacantes blancos en El Paso (Texas), en la frontera sur del país, y en Dayton (Ohio), en el noreste del país. No obstante, dicha condena está prohibida en casi la mitad del país.

Además pidió leyes para que “esta pena capital se aplique de forma rápida, decisiva y sin años de retraso innecesario”.

Trump también condenó la ideología racista del supremacismo blanco, sospechosa de causar uno de los dos tiroteos masivos que enlutan al país, pero evitó hablar de las armas de fuego y de las acusaciones sobre su retórica incendiaria.

Las masacres del sábado en una tienda Walmart en El Paso, Texas que dejó 22 muertos, y del domingo en un bar en Dayton, que se cobró nueve vidas, se convirtieron en los tiroteos masivos número 250 y 251 de 2019 en el país, según la oenegé Gun Violence Archive, que los cataloga así cuando hay al menos cuatro víctimas, ya sean heridos o muertos.

En un mensaje televisado a la nación desde la Casa Blanca, el presidente es describió los tiroteos como un “crimen contra toda la humanidad”, y ofreció sus condolencias a México por los fallecidos en El Paso.

“Nuestra nación debe condenar el racismo, el fanatismo y la supremacía blanca (…). El odio no tiene lugar en Estados Unidos”, expresó Trump.

El presidente estadounidense había tuiteado más temprano que debería considerarse una mayor verificación de antecedentes en el momento de la compra de armas y sugirió que cualquier reforma de la ley de armas debería estar vinculada a cambios en las leyes de inmigración.

Trump bajando del avión presidencial en la Base Andrews en Maryland. AFP/Metro

Trump bajando del avión presidencial en la Base Andrews en Maryland. AFP/Metro

Pero en su discurso prefirió denunciar “la glorificación de la violencia”, en particular el papel de Internet y de los “horripilantes y espeluznantes videojuegos” para radicalizar a “mentes perturbadas”, y llamó a reformar las leyes de salud mental “para identificar mejor a las personas con trastornos”.

“La enfermedad mental y el odio aprietan el gatillo, no las armas”, afirmó.

Por otro lado, una legislación que exige una verificación más estricta de los antecedentes de los posibles compradores de armas fue aprobada en febrero en la Cámara de Representantes controlada por los demócratas, pero no ha sido sometida a votación en el Senado liderado por los republicanos.

Las víctimas

Mientras la bandera estadounidense ondeaba a media asta en todo el territorio estadounidense, en las afueras del hipermercado Walmart en Texas y del bar en Dayton muchos se acercaban a dejar velas, flores y mensajes de compasión y aliento en memoriales improvisados.

En el sitio de la masacre en El Paso, globos con formas de corazón y de la estrella que identifica a Texas se movían con la brisa matutina entre mensajes de condolencias y muestras de apoyo. “Nunca olvidaremos”, se leía en varios carteles

Sara Esther Regalado y su esposo Adolfo Cerros, residentes de Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso, estaban haciendo compras en el Walmart cuando los mataron, al igual que la maestra Elsa Mendoza Márquez, informaron medios mexicanos. Los tres fueron incluidos en la lista de víctimas de México publicada por el canciller Marcelo Ebrard.

Las autoridades sospechan que el atacante de El Paso, de 21 años e identificado por medios locales como Patrick Crusius, actuó por motivaciones racistas. Según reportes de prensa, el joven publicó en Internet un manifiesto denunciando una “invasión hispana” en Texas.

Pero en Dayton, “por el momento, nada indica un móvil racista”, aseguró este lunes el jefe de la Policía de esta ciudad, Richard Biehl, quien dijo que aún es pronto para descartarlo.

Seis de los nueve asesinados por Connor Betts, un pistolero blanco de 24 años, eran negros. En el ataque, que tuvo lugar apenas 13 horas después de El Paso, Betts mató incluso a su propia hermana.

En sus tuits, Trump lanzó también una acusación velada a los medios de comunicación. “¡Las coberturas de noticias tienen que empezar a ser más justas, equilibradas e imparciales, o estos problemas terribles solo empeorarán!”, dijo.

Pero sus opositores insisten en que el discurso de Trump tiene directa repercusión en estos actos de violencia.

“Pretender que su gobierno y la retórica de odio que difunde no juegan un papel en el tipo de violencia (…) es ser ignorante en el mejor de los casos e irresponsable en el peor”, dijo el Southern Poverty Law Center, un grupo de defensa de los derechos civiles.


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