Misquitos hondureños entierran sus muertos. AFP/Metro
Misquitos hondureños entierran sus muertos. AFP/Metro

Mundo por AFP,

Indígenas misquitos del Caribe hondureño enterraron desde la madrugada de este viernes a sus 27 parientes que murieron en el naufragio de una embarcación sobrecargada de pescadores de langostas, mientras continúa la búsqueda de seis desaparecidos.

“Todo este pueblo está con este dolor”, dijo a la AFP Ruiz Emanuel Antonio Maden, de 33 años, tras sepultar a su primo Malibe Baca Maspin en Prumitara, una comunidad de covachas de madera y zinc carentes de electricidad y agua potable, a la orilla de la laguna de Caratasca, en el departamento hondureño de Gracias a Dios.

Los 27 cuerpos fueron entregados en el curso de este viernes a sus familiares, que se apresuraron a llevarlos a sus comunidades para sepultarlos, dado su estado de descomposición.

Especialistas de Medicina Forense informaron a la AFP que lograron entregar a los familiares los últimos dos cadáveres que faltaban por identificar del naufragio de la embarcación Capitán Waly, de 70 toneladas.

“En la madrugada enterramos a mi tío, Frank Samuel Maden”, lamentó Antonio Maden.

Según autoridades y testimonios de sobrevivientes, el Capitán Waly zarpó el lunes de Puerto Lempira, cabecera de Gracias a Dios, al mando del capitán Astin Haylock. Antes de llegar a su destino la embarcación llevaba unas 90 personas.

El capitán de la Fuerza Naval Mario Rivera Urbina precisó a la AFP que el registro oficial detalla 27 muertos, 55 rescatados y seis desaparecidos. Inicialmente las Fuerzas Armadas señalaron que había nueve desaparecidos, pero luego corrigió la cifra.

Rivera añadió que entre los cuerpos estaba un pescador con doble nacionalidad hondureña y nicaragüense, Osalio Flores Silverio, de 38 años, quien fue sepultado en la Mosquitia hondureña.

Rivera indicó que “sigue la búsqueda de los desaparecidos” con varias embarcaciones.

– Buque sobrecargado –

El Capitán Waly partió con unos 60 pescadores y lancheros, pero en la ruta se subieron otros, totalizando cerca de 90 personas.

La madrugada del martes, cada pescador subió a una lancha con un lanchero y se distribuyeron en alta mar para sumergirse en las profundidades. Entre todos lograron capturar cerca de 200 libras (unos 90 kg) de langostas, por debajo de sus expectativas.

El miércoles de madrugada, Haylock fondeó el barco. Después de unos 20 minutos, la nave comenzó a irse de lado hasta que volcó.

Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras / Getty Images

Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras. Getty Images/Metro

El mar estaba “tranquilo, no había ni olas”, contó a la AFP Anderson Flores, un sobreviviente.

Los viajeros que dormían en camarotes dentro del casco y la cabina perecieron de inmediato, incluyendo al capitán.

Los que iban en la cubierta quedaron flotando en el agua. Algunos cortaron con cuchillos los lazos de amarre de tres lanchas y se subieron a ellas hasta que los rescataron.

Pocas horas antes del incidente otra embarcación, Miss Francely, había zozobrado pero sus 49 ocupantes fueron rescatados por una nave que estaba cerca y los auxilió.

Las víctimas del Capitán Waly fueron trasladadas desde la zona del naufragio hasta la barra de Caratasca, donde nueve expertos de Medicina Forense improvisaron una morgue en un hangar de la Fuerza Naval para identificar los cuerpos y entregarlos en ataúdes a los familiares.

Los 49 rescatados de la embarcación Miss Francely fueron trasladados también este viernes desde la zona de Cayo Gorda hacia Caratasca

“Estábamos descansando cuando (el barco) se dio vuelta; salimos y agarramos cayucos (pequeñas canoas)”, relató a la AFP Javier Pita With, uno de los náufragos del Miss Francely. “No sabemos cómo fue (que el bote dio vuelta), soplaba el viento”, agregó.

El presidente Juan Orlando Hernández ordenó una investigación de las causas del naufragio del Capitán Waly, cuya hipótesis principal es la sobrecarga.

“He girado instrucciones para que se realicen las investigaciones pertinentes para identificar las causas de esta tragedia”, indicó el gobernante en Twitter.

Gracias a Dios es el segundo departamento más extenso de Honduras, con 16.630 km2 y una población cercana a los 100.000 habitantes, la inmensa mayoría indígenas misquitos, que viven en condiciones de mayor pobreza que los indígenas del resto del país.

“Aquí el único trabajo que hay es en el mar”, dijo Antonio Maden.

La zona caribeña de la Mosquitia, accesible solo por vías marítima y aérea, y frente a cuyas costas ocurrió el hundimiento, está catalogada como santuario de los capos que trafican cocaína de Sudamérica al mercado estadounidense, a través de aeropistas construidas en zona despobladas y en embarcaderos clandestinos.


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