El Gobierno francés cree que la estructura de Notre Dame "puede haberse salvado". EFE/Metro
El Gobierno francés cree que la estructura de Notre Dame "puede haberse salvado". EFE/Metro

Mundo por AFP,

“Muy tristes”, “en shock”: los sentimientos de los neoyorquinos ante el incendio de la catedral de Notre Dame son una muestra de la aflicción mundial por la destrucción de uno de los monumentos más emblemáticos de París y de la historia medieval occidental.

“Estaba buscando algo en internet y vi el horror, Notre Dame ardiendo”, cuenta Judith Gutman, una escritora neoyorquina, aún muy activa a sus 90 años, cerca de la catedral neogótica Saint Patrick, en el corazón de Manhattan.

“Fui a París varias veces, vi Notre Dame. Estoy en shock. No soy una persona religiosa (…) pero como ícono, como edificio y símbolo de París, es un shock”, dijo.

Para Matt Schrock, en Nueva York de vacaciones con su mujer y sus dos niños, “fue horrible” ver las imágenes del incendio en el teléfono de su esposa.

“Estábamos en shock, esperamos que no sea algo ligado al terrorismo”, añadió. “Es infelizmente una de las primeras cosas que se te cruzan por la cabeza en estos tiempos (…) Hubo muchas situaciones recientemente con monumentos importantes que fueron atacados”.

Algunos en Twitter evocaron la visión de las Torres Gemelas de Nueva York en llamas tras ser impactadas por dos aviones en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Pero la comparación duró poco, ya que no hay víctimas a deplorar en Notre Dame y por ahora no se habla de una motivación terrorista.

Fotografía tomada de @pulidillo/Metro

Fotografía tomada de @pulidillo/Metro

A Katie Conper, una historiadora experta en historia escocesa, las imágenes de la aguja de Notre Dame derrumbándose le recordaron el gran incendio de Londres de 1666.

“Como historiadora, esto me entristece mucho”, dijo esta joven originaria de Toronto, de visita en Nueva York. “Y como una persona que nunca visitó París, estoy aún más triste: he escuchado mucho sobre Notre Dame y siempre pensé que visitaría ese monumento histórico, y ahora es como si hubiese desaparecido”.

Desde las escalinatas de la catedral Saint Patrick, inaugurada en 1879, el cardenal y arzobispo de Nueva York Timothy Dolan dijo que rezó por la catedral francesa, y expresó su “desolación” por Notre Dame, situada “en el corazón de París, incluso en el corazón de Europa y de la civilización de tantas maneras”.

“No puedo imaginar cómo nos sentiríamos si un incendio golpease a St. Patrick. Todos tendríamos la impresión de que hay un incendio en casa, porque eso es lo que es una catedral”, subrayó. Pero dijo tener esperanza, a unos días de las fiestas de Pascua, de que “la muerte hoy aporte el renacimiento”.


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