Jair Bolsonaro. EFE/Metro
Jair Bolsonaro. EFE/Metro

Mundo por AFP,

Trece representantes de pueblos indígenas denunciaron el miércoles en una carta abierta la política medioambiental del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que supone una “amenaza” para la mayor selva tropical del planeta y para la supervivencia de los pueblos ancestrales.

“Desde hace cien días vivimos las premisas de un apocalipsis, del cual los pueblos indígenas son las principales víctimas”, alertaron trece representantes de la Alianza de los Guardianes de la Madre Naturaleza en una carta abierta publicada en el diario francés Le Monde.

“Ese gobierno quiere acapararse toda la Amazonía, desangrarla aún más construyendo nuevas rutas y vías ferroviarias”, alertan la cacique Ivanice Pires Tanone del pueblo Kariri Xocó y el cacique Paulinho Paiakan del pueblo Kayapó, ambos en Brasil, entre otros dirigentes.

“Es urgente que el mundo adopte una declaración universal de los derechos de la Madre Naturaleza y que todos los Estados ratifiquen y apliquen el Convenio 169”, sobre pueblos indígenas y tribales, urgen los miembros de esta alianza que vio la luz en París durante la COP 21 de 2015.

Los representantes instan también a la Unión Europea (UE), segundo socio comercial de Brasil, a adoptar una “trazabilidad irreprochable que garantice que los productos vendidos en países miembros no destruyen los bosques del planeta, no justifiquen el acaparamiento de las tierras y no violen los derechos de los pueblos indígenas”.

Llaman también a los ciudadanos europeos a ser “exigentes” al momento de elegir lo que consumen y a oponerse al acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur..

Este acuerdo, cuyas negociaciones parecen estar estancadas, “sólo agravaría aún más la situación de los pueblos indígenas y de los defensores del medioambiente”, afirman.

Desde que asumió el poder en enero de este año, el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro ha puesto en marcha políticas contrarias a la demarcación de tierras indígenas y a las ONG que combaten el cambio climático.

Apenas se instaló en el poder el 1 de enero, traspasó al ministerio de Agricultura la sensible cuestión de la demarcación de las tierras indígenas y el servicio de vigilancia forestal, encendiendo las críticas de organizaciones indigenistas y de defensa del medioambiente.

Asimismo, su gobierno ha aprobado el uso de 121 pesticidas, llevando a 2.149 el total de los que están autorizados en el mercado nacional brasileño, una tendencia que preocupa por su impacto en el medio ambiente y la salud.


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