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Mundo por EFE,

Wall Street encadenó hoy otro cierre en caída y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, perdió un 2,13 %, afectado por la volatilidad de unos mercados que siguen pendientes del alza en el rendimiento de los bonos públicos.

Según datos provisionales al término de la sesión, el Dow Jones recortó 546,45 puntos y se situó en 25.052,29 tras haber sufrido este miércoles su mayor descenso desde febrero, de 831 puntos, con lo que ha restado más de 1.300 en las últimas dos jornadas.

Por su parte, también ampliaron las pérdidas de ayer el selectivo S&P 500, que retrocedió un 2,06 % en su sexto día consecutivo en rojo, y el índice Nasdaq, que se deslizó un 1,25 %.

El parqué neoyorquino se tiñó de rojo nuevamente y prosiguió con su mala racha, en la que el Dow Jones de Industriales ha perdido más de 1.300 puntos en dos días como resultado de una tendencia negativa iniciada la semana pasada con el ascenso de la rentabilidad de la deuda pública de EE.UU.

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El Dow llegó a registrar hoy un descenso de casi 700 unidades, pero al cierre de la sesión bursátil se dejaba “solo” 540, lo que sumado a la pérdida de ayer de más de 830 enteros supone un declive de más de 1.370 puntos.

Y eso que a media jornada una posible mejora de relaciones entre EE.UU y China impulsó a los mercados, al conocerse los esfuerzos de ambas partes por organizar un acuerdo entre los enemistados Donald Trump y Xi Jinping en la próxima reunión del G20, a finales de noviembre en Buenos Aires.

Pero el ascenso fue sólo momentáneo, y los tres índices de referencia, el Dow Jones de Industriales, el S&P 500 y el Nasdaq volvieron a adoptar la misma tendencia a la baja de las últimas sesiones.

En concreto, el S&P 500 ha decaído en lo que va de octubre un 6 por ciento, y conserva a estas alturas solo un 2 por ciento del crecimiento que se ha registrado en todo 2018.

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Los analistas apuntan a que hoy, después de la fuerte caída de ayer, los inversores optaron por refugiarse en valores más seguros que las volátiles acciones de Wall Street, como el oro, que subió un 2,6 por ciento hasta los 1.124,60 dólares la onza.

También invirtieron en deuda pública, como el bono del Tesoro a 20 años, que ascendió hoy un 1,2 por ciento.

La retirada de fondos del parqué neoyorquino que se vive desde la semana pasada ha venido provocada por varios factores, entre los cuales señalan los analistas como uno de los más importantes la subida que se produjo hace días de la rentabilidad de la deuda pública, lo que redujo el atractivo de Wall Street.

A esto se suma el debate de la subida de los tipos de interés que, como resultado de recientes comentarios del presidente de la Reserva Federal de EE.UU, Jeremy Powell, los expertos creen que se incrementarán de nuevo en diciembre, por cuarta vez este año.

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Esta posible decisión de la Fed ha sido abiertamente criticada por Trump, a quienes describió ayer como “locos”, puesto que una subida de los tipos de interés suele traducirse en términos generales en una ralentización de la economía.

Lo que los inversores tienen en mente estos días además es que, aunque una subida de los tipos de interés es una señal de una economía robusta, también impacta de forma negativa en las ganancias de las empresas, lo que se refleja en el valor de las compañías.

Pese a la mala racha de Wall Street, la mayoría de los expertos tratan de calmar los ánimos subrayando una y otra vez que lo que pasa en la actualidad en el parqué neoyorquino no es una repetición de la brutal caída de 2008.

“Es una corrección momentánea”, dijo el jefe de estrategia de mercado de Virtus Investment Partners, Joe Terranova. “Aunque tengamos una tendencia a pensar que lo del 2008 podría pasar otra vez, dudo mucho que sea el caso”, opinó.


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