David Rivas es uno de los 32 implicados en el caso de corrupción. Foto: Cortesía
David Rivas es uno de los 32 implicados en el caso de corrupción. Foto: Cortesía

Mundo por DPA,

El exportavoz de la presidencia del salvadoreño Mauricio Funes (2009-2014) se entregó ayer voluntariamente a un juzgado que procesa por corrupción a una red de más de 30 personas encabezadas supuestamente por el expresidente.

David Rivas es uno de los 32 implicados en el caso de corrupción denominado por la Fiscalía General de El Salvador (FGR) como “Saqueo del Estado” durante la administración de Funes, que fue el primer presidente de izquierda que gobernó en este país centroamericano.

A la red de familiares y allegados de Funes se les procesa por los delitos de peculado y lavado de dinero por un monto de 350 millones de dólares, lo que fue descubierto después de dos años de investigaciones, según declaraciones del fiscal general, Douglas Meléndez.

A Rivas las autoridades le imputan ingresos no justificados por más de un millón de dólares, además de lavado de dinero y activos.

El exsecretario de Comunicaciones y Prensa se presentó al juzgado acompañado de su abogado y ha sido puesto bajo custodia de la Policía.

A David Rivas las autoridades le imputan ingresos no justificados por más de un millón de dólares, además de lavado de dinero y activos.

Rivas, quien en la actualidad dirigía la Agencia Salvadoreña de Prensa (ASP), dijo que era “inocente de todas las acusaciones que se le imputan” y que colaborará con las investigaciones fiscales.

Funes y cinco familiares suyos, acusados en el caso, se encuentran en el extranjero y por eso tenían un lapso de cinco días desde el domingo para presentarse ante el tribunal que los procesa por peculado y lavado de dinero, entre otros cargos.

De no presentarse, Funes y sus familiares serán perseguidos por la Policía Internacional (Interpol) y extraditados, apunta la FGR.

El expresidente, que reside en Nicaragua bajo asilo, alega que es inocente y que el proceso en su contra y sus allegados es un plan de la derecha política para destruir su figura.


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