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A los 103 años falleció el laureado escritor y antipoeta chileno Nicanor Parra. La confirmación llegó de parte del abogado de la familia Parra, Luis Ferrada, quien indico que el autor murió en su casa en La Reina.

“Lo que puedo anticipar es que lamentablemente la noticia es verídica. Es ciertamente una noticia que va a ser de mucho impacto en Chile y en el mundo entero”, indicó el representante del clan.

Por su parte, el ministro de Cultura, Ernesto Ottone, a través de Twitter, lamentó el fallecimiento del laureado escritor.

El Premio Nacional de Literatura, quien desde hace varios años se encontraba lejos del ojo público viviendo en la localidad de Las Cruces, falleció dejando un enorme legado en el mundo literario que le valió una larga lista de reconocimientos en Chile y el extranjero.

La presidenta Michelle Bachelet ofreció el pésame a la familia del antipoeta asegurando: “Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura”.

Desde el Consejo de la Cultura confirmaron que, debido deceso del escritor, se suspendería el lanzamiento de Teatro Itinerante en Plaza de Armas. Además, se instauró un duelo oficial desde el miércoles 24 de enero.

Por su parte, el Museo Violeta Parra abrió un libro de condolencias que estará disponible hasta el 28 del presente mes y que se entregará a la familia del poeta.

El antipoeta de Chile

Conocido mundialmente por Cancioneros sin nombre (1937), Poemas y Antipoemas (1954), La cueca larga (1958), Manifiesto (1963), Obra gruesa y Ecopoemas (1982), entre sus galardones destaca el Premio Miguel de Cervantes que obtuvo en 2011.

Recientemente, el autor tuvo la atención de los medios tras una acusación en que su familia denunciaba el robo de algunos de sus cuadernos entre los años 90 y 2000. Su sobrino, Cristóbal “Tololo” Ugarte, aseguró que se querellarían contra los responsables.

Aunque una buena parte de los borradores perdidos fueron recuperados luego de que el coleccionista y bibliófilo César Soto los devolviera ante el Octavo Juzgado de Garantía.

La compleja relación entre Nicanor Parra y el Nobel de literatura

Nicanor Parra tenía 97 años cuando se convirtió en el tercer chileno laureado con el Premio Cervantes, galardón español concedido en 1999 a Jorge Edwards, y en 2003 a Gonzalo Rojas. Pero no asistió a la cere-monia porque, aunque aún no llegaba a su centenario, las fuerzas no le daban para un viaje tan largo.

Allí, en plena ceremonia, con la desfachatez que lo caracterizaba, pidió una prórroga “de mínimo un año” para “peri-gueñar” un discurso “medianamente plausible”. “Los premios son para los espíritus libres… y para los amigos del jurado”, dijo a través del joven Cristóbal “Tololo” Ugarte, su nieto músico y arquitecto que, tímidamente, repetía las palabras que su abuelo le había dado en una escueta hoja blanca.

En 75 años de carrera, la obra de Nicanor Parra se resume en una veintena de poemarios que cambiaron completamente la forma de la poesía local. El poeta y académico de la Universidad Diego Portales Rodrigo Rojas, señaló una vez que el autor “creó una obra lite-raria que permitió dar tres giros concretos dentro del canon literario nacional e iberoamericano”.

En 1937, Parra publicó su primer poemario, Cancionero sin nombre, un librito que al año siguiente le valió el Premio Municipal de Santiago y un augurador elogio de la Nobel de lite-ratura, Gabriel Mistral quien aseguró que era “el futuro poe-ta de Chile”.

Al final de sus días el autor de Poemas y antipoemas ya ostentaba 24 premios nacionales e internacionales que lo coronaban como uno de los más prolíficos literatos de nuestro país. Pero algo siempre le faltó.

“El Nobel es un premio geopolítico. Chile ya tiene dos premios Nobel, Argentina no tienen ninguno y tiene a Borges, y mi abuelo ha tenido probl-emas con la izquierda mundial, con Cuba y con Allende en la época de la UP”, contó en una ocasión el mismo “Tololo” Ugarte a CNN durante una entrevista en la que precisamente el tema era el escurridizo premio.

La relación entre Parra y el Nobel se transformó en un tema casi de estudio para los expertos y los aficionados a las letras. Postulado en tres ocasiones (1995, 1997 y 2000), cada año antes de la premiación se fantaseaba con la posibilidad de que el autor de Artefactos trajera el tercer Nobel a Chile. Y cada año, la esperanza se esfumaba.

Otra de las teorías que se esgrimían sobre porqué Parra jamás ganaría el Nobel tiene que ver con un “lío de faldas”. Las autoras Sabine Drysdale y Marcela Escobar fueron las encargadas de escribir su biografía y en esta relatan cómo una mala relación influyó en el mal “lobby” que tuvo el autor con la Academia Sueca (la encargada de entregar el galardón): “Él tuvo un romance muy tormentoso con una traductora sueca, y dicen que al haber terminado mal, hizo una suerte de anti-lobby en los círculos cercanos al Nobel y eso impidió que él lo ganara”.

Respecto a lo académico, las mismas biógrafas señalan que la antipoesía tiene “un lenguaje sumamente local” y “complejo de traducir”.

Aún ante esto, su nieto “Tololo” siempre señaló que a su abuelo “no le quitaba el sueño” ganar o no ganar el Nobel. A fin de cuentas, tal como lo señaló alguna vez, imaginariamente en España, “los premios son para los espíritus libres… y para los amigos del jurado”.


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