Rusia e Irán mantienen una relación estratégica tanto económica como militar / EFE
Rusia e Irán mantienen una relación estratégica tanto económica como militar / EFE

Mundo por EFE,

Vladímir Putin, defendió en Teherán la importancia del acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y seis grandes potencias y rechazó tajantemente que Estados Unidos lo viole o lo rompa unilateralmente.

El respaldo de Rusia, aliado estratégico de Irán, al pacto es fundamental en el momento de incertidumbre actual creado por las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de abandonarlo si no es modificado.

“Una violación unilateral del JCPOA (Plan Integral de Acción Conjunta) no será aceptable bajo ningún pretexto”, aseguró Putin en una reunión con su homólogo iraní, Hasan Rohaní, previa a una cumbre tripartita con Azerbaiyán.

El mandatario ruso también respondió a Washington que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) es el único que puede certificar que Irán está cumpliendo sus compromisos, como ha hecho en ocho ocasiones, después de que Trump tomara la decisión contraria.

El otro gran punto en discordia, el potencial armamentístico de Teherán, también recibió el espaldarazo de Putin, quien señaló que el acuerdo nuclear “no está relacionado con el programa defensivo y de misiles” de Irán, según un comunicado de la presidencia iraní.

El pacto nuclear, firmado entre Irán y el Grupo 5+1 (EEUU, Rusia, el Reino Unido, Francia, China y Alemania), limita el programa atómico de Teherán a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales y no incluye ningún apartado sobre los misiles iraníes, como quiere ahora Washington.

Tanto Teherán como Moscú son blanco de la presión de EEUU, cuyo presidente promulgó en agosto pasado una ley que impone nuevas sanciones contra Rusia por su actividad militar en el este de Ucrania y contra Irán por su programa armamentístico.

/ EFE

Rohaní agradeció el apoyo de Putin y destacó que “el papel de Rusia es importante e influyente para fortalecer el JCPOA y el cumplimiento de los compromisos por parte de todos los firmantes”.
Por su parte, el líder supremo, Alí Jameneí, dijo a Putin que la colaboración bilateral es “útil para hacer frente a las sanciones de EEUU”, abogando por reemplazar el dólar por las monedas locales en las transacciones económicas.

Rusia e Irán mantienen una relación estratégica tanto económica como militar, debido a las inversiones rusas en el campo energético y nuclear y a la venta de armamento, y comparten la misma posición respecto a la guerra en Siria.
Sobre este último punto, Rohaní señaló que la cooperación entre Irán y Rusia, ambos valedores del régimen sirio de Bachar al Asad, es “muy importante en las etapas finales de la lucha contra el terrorismo” en el país árabe.
El presidente ruso subrayó que ningún conflicto puede resolverse de forma “unilateral”, por lo que instó a continuar la colaboración entre Rusia, Irán y Turquía en las conversaciones de paz sirias de Astaná.
Tanto Putin como Jameneí denunciaron que EEUU busca “interferir en todos los asuntos de la región” y destacaron que Rusia e Irán son capaces de solucionar los problemas de la zona sin la injerencia de países externos.

En esta línea, el presidente ruso abogó por reforzar también los lazos militares, un tema tratado asimismo en esta jornada por los jefes del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán y Rusia.

Al término de las reuniones bilaterales, tuvo lugar una cumbre tripartita con el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, la segunda después de la celebrada en Bakú en agosto de 2016.

Esta cumbre abordó también asuntos regionales como la lucha contra el terrorismo, pero estuvo principalmente centrada en impulsar la cooperación económica trilateral.

En una rueda de prensa posterior, Rohaní explicó que uno de los temas tratados fue el desarrollo del corredor de transporte Norte-Sur, que une Asia con el norte y este de Europa, y la cooperación marítima en el mar Caspio.

Sobre el citado corredor, Putin agregó que ya se llevó a cabo una prueba y desde la India llegaron contenedores a Rusia pasando por Irán y Azerbaiyán, por lo que calificó el proyecto de “muy útil económicamente”.

Los tres presidentes apostaron asimismo por impulsar la cooperación en el sector de hidrocarburos, tanto a nivel técnico como de exportaciones, y facilitar los aranceles aduaneros, las relaciones bancarias y el uso de las monedas nacionales en los intercambios comerciales.


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