Poco a poco la gente se ha sacudido el polvo y se ha puesto a trabajar para levantar Jojutla. Gentileza Luis Tlapa
Poco a poco la gente se ha sacudido el polvo y se ha puesto a trabajar para levantar Jojutla. Gentileza Luis Tlapa

Mundo por Irene Ayuso Morillo / Metro World News,

Hoy se cumple un mes del terremoto que sacudió el centro de México y que dejó 369 muertos, 228 de ellos en la capital, convirtiéndose en la peor tragedia que se recordaba desde el de 1985.

Muchas vidas quedaron asimismo sacudidas, teniendo en cuenta que más de 8.000 casas y edificios quedaron despedazados o directamente reducidos a polvo, dejando sin hogar a muchas personas, tanto ricos como pobres.

Sin embargo, no hay cifras oficiales de cuántos se quedaron sin vivienda, mientras la mayoría de las personas “han ido abandonando los albergues y encontrando acomodo en casa de amigos o familiares; otros, que perdieron sus casas y ya han sido demolidas y retirados los escombros, se han instalado en esos mismos predios en casas de campar, carpas de lona que han sido sido donadas por organizaciones internacionales de Israel y China”, así nos lo cuenta Luis Tlapa, un fotógrafo de Jojutla, en el estado de Morelos y epicentro del sismo, quien nos reportó cómo se encuentra la zona cero a un mes de la tragedia.

A 30 días del sismo que golpeó ese país, conversamos con un mexicano sobre cómo están viviendo eso de “volver a ponerse en pie”

“Jojutla aún está muy dolida, creo que la gente aún empieza a despertarse para darse cuenta de que la tragedia que sacudió nuestra localidad es una realidad, recién reparamos en que la magnitud fue mayor de lo que pensábamos.

Ahora que se comienzan a demoler las viviendas la ayuda ha disminuido, pero ha crecido la fortaleza en los corazones de los jojutlenses, ahora más resignados pero con más fuerza para soportar esta desgracia”, comenta apesadumbrado Luis, quien cree que todo el esfuerzo que hace el gobierno y la sociedad civil no alcanza para cubrir las necesidades de la gente que perdió su vivienda y seres queridos.

“Esto va para largo”
El poder ciudadano demostró su fuerza y su potencial para cambiar un país afligido por la letanía cotidiana de crímenes y corrupción. “La gente se ha ido organizando poco a poco, hay días que llega la desesperación, la incertidumbre de saber qué va a pasar con el futuro que viene, pero las circunstancias los ha hecho ser más fuertes, han aprendido a administrar mejor su ayuda, ya que ha disminuido en comparación con los primeros días. Ahora los albergues son más comedores comunitarios donde se les proporciona las 3 comidas, regaderas, baños, atención médica y productos básicos que se les raciona y se les da de a poco porque esto va para largo”, dice Luis.

8.000 casas y edificios quedaron despedazados o directamente destruidos.

En Morelos, al sur de la capital, las mayores afectaciones se registraron en su capital, Cuernavaca, y los poblados de Axochiapan y Jojutla, donde edificios, casas y construcciones históricas colapsaron.

En la Colonia Zapata de Jojutla, la que resultó más dañada, “las condiciones aún no son las óptimas, aún hay máquinas trabajando en las calles y casas a punto de colapsar que aún no han sido derrumbadas, es por eso que las condiciones no son las idóneas para volver a clases”, confiesa.

Un milagro
La escuela 10 de Abril, donde estudian los hijos de Luis, quedó a punto de colapsar y fue un milagro que no se desplomara, ya que los niños aún estaban en clase a la hora que ocurrió el sismo. Entretanto, los niños reciben asesorías y se dan guías para que trabajen en sus casas mientras se busca un espacio donde colocar aulas móviles”.

“El gobierno estatal desde el primer día instaló estos albergues en campos de fútbol y en escuelas que quedaron en pie dentro de las mismas colonias que resultaron afectadas, algunos de los albergues son manejados por el gobierno federal, otros por el estatal y algunos más, el municipal, pero la principal ayuda es de la población, que acude a donar víveres y alimentos para que estos albergues sigan funcionando”, asegura Luis. Añade que “la tarea no ha sido fácil, pero poco a poco la gente se ha sacudido el polvo y se ha puesto a trabajar para levantar Jojutla lo más pronto posible”, concluye.


Noticias Relacionadas