/ Getty images
/ Getty images

Mundo por AFP,

Donald Trump anunciará el viernes su esperado veredicto sobre el acuerdo histórico alcanzado en torno al programa nuclear de Irán, todo indicando que se negará a “certificarlo”, con consecuencias inciertas.

“Es el peor acuerdo”, reiteró el miércoles el presidente estadounidense, quien criticó “la debilidad” de la administración demócrata de Barack Obama frente a Teherán.

Al poner en entredicho el tratado, en nombre del interés nacional y su eslogan “Estados Unidos primero”, Trump daría un nuevo zarpazo al multilateralismo, tras el retiro de Washington del acuerdo sobre el clima y de la Unesco.

Y aunque el gobierno de Trump hace la salvedad que “Estados Unidos primero” no significa “Estados Unidos solo”, Washington se arriesga a quedar aislado pues los otros cosignatarios defienden el acuerdo firmado en 2015 en Viena.

La ley obliga al presidente a “certificar” o no, ante el Congreso cada 90 días que Teherán respeta el acuerdo y que éste es del interés de Estados Unidos. Trump anunciará su decisión a las a las 12H45 (16H45 GMT), informó la Casa Blanca.

Todo indica que esta vez, el millonario republicano se va a negar a “certificarlo”.

El acuerdo fue logrado por Irán y seis potencias (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania) para garantizar el carácter exclusivamente civil del programa nuclear iraní, a cambio de un levantamiento de sanciones. La agencia internacional de energía atómica (AIEA) ha constantemente confirmado el respeto de los iraníes a sus compromisos.

Pero Trump prometió “destruir” ese texto porque Irán, dice, es un “Estado paria”.

El secretario de Estado, Rex Tillerson y otras figuras del gobierno han pedido que se haga una distinción entre ese texto, exclusivamente concernido sobre lo nuclear, y las otras “actividades dañinas” que reprochan a Irán, como el desarrollo de misiles y su papel “desestabilizador” en Medio Oriente, alegado también por el gobierno israelí.

“La amenaza existencial para el mundo es la bomba. El acuerdo nuclear no está ahí para resolver los problemas del Líbano”, dijo un diplomático francés.

Esa distinción empujó a Trump a “certificar” -de mala gana- el acuerdo iraní dos veces desde que llegó a la Casa Blanca.

Pero el viernes se espera que el mandatario presente una “estrategia” más amplia para contrarrestar la influencia iraní en Medio Oriente: ya Washington sancionó su programa balístico, acaba de anunciar nuevas medidas contra el grupo libanés Hezbolá, apoyado por Teherán, y según versiones una de las opciones sería designar a los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite iraní, como “organización terrorista”.

Teóricamente, la decisión de “no certificación” no sepultaría automáticamente el acuerdo, como han subrayado en semanas recientes altos funcionarios estadounidenses.

De hecho, una “no certificación” pasa la pelota al Congreso estadounidense: los legisladores tienen 60 días para decidir si vuelven a imponer las sanciones levantadas en 2015. Un regreso a las sanciones sellaría, eso sí, la muerte del acuerdo.

Pero aún así se espera que ya la decisión anunciada por Trump abra un periodo de turbulencias.

Los defensores del acuerdo sostienen que la voluntad de Washington de poner en riesgo un pacto que se firmó hace apenas dos años, sería un terrible mensaje para Pyongyang, que concluiría que es inútil dialogar con Estados Unidos.

“No habría consecuencias más catastróficas para la paz con Corea del Norte que retirarse del acuerdo con Irán”, escribió recientemente Ned Price, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional bajo Obama.

 


Noticias Relacionadas