"Mi decisión final es referir la fusión a la CMA para una investigación Fase 2 sobre pluralidad de medios", dijo Bradley. / AFP
"Mi decisión final es referir la fusión a la CMA para una investigación Fase 2 sobre pluralidad de medios", dijo Bradley. / AFP

Mundo por AFP,

El gobierno británico ordenó el jueves que se abra una investigación más exhaustiva sobre la pretensión de Fox, propiedad de Rupert Murdoch, de comprar Sky, por temor a que dé mucho poder al magnate sobre los medios británicos.

La ministra de Cultura Karen Bradley anunció en el Parlamento que pidió a la Autoridad de la Competencia y los Mercados (CMA) que investigue esta operación por la que 21st Century Fox está dispuesta a pagar casi 11.700 millones de libras (15.400 de dólares y 13.000 de euros).

“Mi decisión final es referir la fusión a la CMA para una investigación Fase 2 sobre pluralidad de medios”, dijo Bradley.

La familia Murdoch, propietaria de 21st Century Fox, posee además, a través de su empresa News Corp, dos importantes e influyentes diarios británicos, The Times y The Sun, además del estadounidense Wall Street Journal.

21st Century Fox, más conocida como Fox a secas, es uno de los mayores estudios de cine de Hollywood y posee varias cadenas de televisión. Fox ya es propietaria del 39,1% de Sky, y quiere hacerse con el resto.

La familia Murdoch ya trató en 2012 de asumir el control de Sky, que entonces se llamaba BSkyB, pero tuvo que renunciar en pleno escándalo de las escuchas telefónicas secretas de su tabloide News of the World, que acabó cerrando.

La influencia de los Murdoch no es bien vista por parte del accionariado de Sky, y en octubre aquellos que no tienen relación ni con 21st Century Fox ni con la familia, votaron por no renovar el mandato de James Murdoch, hijo de Rupert, en el consejo de administración.

En junio, Bradley había pedido a ambas empresas que presentaran alegaciones para evitar esta investigación más profunda.

La ministra justificó entonces su decisión por un informe de la Oficina de Comunicaciones (OfCom), organismo regulador de medios, que afirmaba: “la transacción  plantea inquietudes de interés público por el riesgo de que incremente la influencia de los miembros de la Fundación familiar Murdoch en la agenda periodística y el proceso político británicos”.


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