El eclipse será parcialmente visible en Nicaragua. /AFP
El eclipse será parcialmente visible en Nicaragua. /AFP

Mundo por AFP,

Millones de aficionados se preparaban a observar el primer eclipse solar total visible en Estados Unidos en casi un siglo que atravesará al país de costa a costa.

En Charleston, esta histórica ciudad del sudeste de Estados Unidos, donde el eclipse debe acabar su trayectoria norteamericana, la anticipación era palpable 24 horas antes del paso del fenómeno.

Desde Estados Unidos hasta Nicaragua. Hay incluso cazadores de eclipse

“Estamos muy emocionados”, dijo Brandy Mullins, una madre y ama de casa de 38 años que se mudó hace seis semanas a Charleston con su familia.

Los hoteles y restaurantes estaban llenos, y los lugares para estacionar en el centro -con sus calles de adoquines y elegantes mansiones del siglo XIX- se conseguían a precio de oro, mientras turistas y locales paseaban contentos al borde del mar.

Un espectáculo

Mullins y sus tres niños tienen los lentes especiales para ver el eclipse y planean verlo en un lugar abierto, si el clima lo permite.

A lo ancho de una franja de 113 kilómetros, el eclipse sobrevolará 14 de los 50 estados de Estados Unidos, para terminar cerca de Charleston.

Se tratará del primer eclipse total en cruzar Estados Unidos de costa a costa desde el 8 de junio de 1918.

Un evento que mueve dinero

Una pareja de ingleses, Nick Willder, de 59 años, y su esposa Sarah Boylan, de 60, planearon sus dos semanas de vacaciones a lo largo del sur de Estados Unidos para estar en Charleston a tiempo para el eclipse.

Bautizado el “gran eclipse americano”, el evento está provocando todo tipo de celebraciones, incluyendo bodas programadas para coincidir con el gran momento y una presentación en directo del hit musical de los 80 “Total Eclipse of the Heart” por la propia cantante, la británica Bonnie Tyler.

Expediciones en canoa, fiestas en terrazas y juegos de béisbol están también agendados para marcar el fenómeno, en medio de una eclipsemanía desatada que también viene acompañada con un aumento en la venta de falsos anteojos para mirar el Sol.

Tanta expectativa entusiasma al mundo científico, que podría ganar puntos frente a los escépticos en un país donde temas como el cambio climático generan profundas divisiones políticas.

“Una gran parte de la población podrá ver el eclipse fácilmente”, dijo el astrónomo James Webb, de la Universidad Internacional de Florida.

Cazadores de sombras

Recorren el mundo para vivir esos pocos segundos de oscuridad que les dan emociones únicas: los cazadores de eclipses, un grupo de científicos, son adictos a un fenómeno que se preparan para presenciar una vez más en Estados Unidos.

Hoy, por primera vez en 99 años, un eclipse total de Sol cruzará Estados Unidos, sumergiendo en la sombra una franja diagonal que va del noroeste al sureste del país y provocando una espera casi insoportable para estos “sombrófilos”.

“El comienzo repentino del crepúsculo fue tan surrealista y tan electrizante”, recuerda Fred Espenak sobre el primer eclipse total que presenció en Estados Unidos en 1970.

“Es un evento absolutamente increíble, una especie de explosión sensorial”, dijo este astrofísico que trabajó en la NASA.

Y ni bien el Sol recuperó su magnanimidad en el cielo, este retirado de 65 años comenzó “a pensar en futuros eclipses”.

Espenak, cuyo apodo es “Mr. Eclipse”, ya ha visto veinte. Y cada uno de ellos, asegura, es único: la forma en que cae la oscuridad en pleno día, el murmullo de las aves que regresan a sus nidos, la temperatura que cae repentinamente.

El más memorable, dice, es el que vio en la India en 1995 en compañía de un grupo de 35 personas, incluyendo una mujer que rompió en lágrimas frente a la fugacidad del eclipse: 25 años de espera para 41 segundos de oscuridad. Los dos enamorados de los eclipses están ahora casados.

Para el común de los mortales que asisten a un eclipse, la oscuridad dura alrededor de un minuto, a veces dos.

Pero en 1973, duró 1 hora y 14 minutos para Donald Liebenberg, un récord mundial que consiguió siguiendo la trayectoria del eclipse solar total desde un Concorde, a una velocidad supersónica.

Ahora con 85 años, Donald Liebenberg es el hombre que ha pasado la mayor cantidad de tiempo en la oscuridad de un eclipse en el mundo: dos horas y media en total. Ha visto 26 de ellos en los cuatro puntos cardinales del planeta, desde Indonesia a Zambia, pasando por Turquía.

Una tradición

Glenn Schneider, astrónomo de la Universidad de Arizona, observó su primer eclipse a los 14 años. “Me di cuenta de que era el comienzo de algo que cambiaría mi vida, que iba a tener que ver el siguiente. Y el siguiente”, dice. “Suena casi como algo adictivo, y lo es”.

En promedio, un eclipse es visible en algún lugar del planeta cada dieciséis meses y Glenn Schneider, que ha visto a la Luna alinearse con el Sol 33 veces, apenas se perdió un puñado desde su adolescencia. Hasta el punto de que el tiempo que transcurre entre cada uno le parece ahora “irrelevante”.

El calendario de los eclipses a los que pretende asistir está bastante lleno y se ha cargado aún más, incluso con un viaje que prevé a Nueva York para ver uno en mayo de 2079, cuando él tenga 123 años.

“No creo que llegue ahí pero le dejo la información a mi hija para que pueda ir y verlo”, dijo.


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