Imagen de Santiago, capital de Chile /Internet
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Mundo por EFE,

La desigualdad social que existe en Chile, al igual que en el resto de América Latina, está provocando un aumento de los asentamientos precarios año tras año, dijo a Efe Pablo Duhalde, director de áreas sociales de la ONG Techo, que trabaja en la superación de la extrema pobreza.

“Hay una variable que es transversal y se mantiene, y es la desigualdad en Chile y en América Latina”, señaló el representante de esta ONG, con la que colaboran jóvenes voluntarios para procurar una vivienda digna a familias de asentamientos precarios.

El número de familias que vive en asentamientos informales o campamentos aumentó en Chile entre 2016 y 2017 hasta alcanzar los 40.541, según los datos de Techo.

Una investigación realizada por esta ONG durante mayo y junio de este año arrojó que el número de campamentos aumentó desde los 660 que había el año pasado a los 702 asentamientos que existen en la actualidad.

En este mismo periodo se cerraron 45 asentamientos informales, pero se abrieron 87 más, lo que supone que por cada dos familias que salieron de los campamentos, otras tres llegaron para vivir en estas condiciones.

“Estamos en la región más desigual del mundo y toda política que se genera es insuficiente, las familias en situación de pobreza van entrando y saliendo de esta situación y eso hace que sean vulnerables”, indicó.

Duhalde aseguró que la situación de pobreza de esas familias no se solucionará solamente con la construcción de viviendas, “sino cuando se genere una política de suelo que sea participativa e integral y en la que los que están viviendo en esa situación sean parte de la decisión”.

“Eso permitirá que el suelo deje de ser un producto según el poder adquisitivo, para ser un bien de uso público con una función social”, recalcó.

En América Latina hay cinco millones de viviendas que están vacías y no se están ocupando “porque las soluciones se están pensando desde los escritorios, cuando se tienen que pensar con una fuerte participación ciudadana”, señaló el director de áreas sociales de Techo.

Duhalde emplazó a los candidatos que se presentan a la elección presidencial de noviembre próximo a que propongan programas a largo plazo que trascienda los años de administración de los distintos gobiernos.

“Necesitamos que no solo sean las personas que conforman un Gobierno las que lideren este proyecto, sino que también las instituciones u organizaciones sociales nos pongamos al servicio de mantener las proyecciones en el tiempo”, explicó.

Las regiones del norte de Chile, como Tarapacá, Antofagasta y Atacama son las que registran el mayor aumento del número de familias en asentamientos precarios desde 2016, con 802, 542 y 515, respectivamente.

En tanto, las regiones que cuentan con más familias viviendo en esa situación en términos absolutos son Valparaíso, con 10.072; Biobío, con 7.484, y Antofagasta, con 6.771.

En su mayoría se trata de familias chilenas en situación de vulnerabilidad, pero también hay otras que trabajan pero los salarios son tan bajos que no les permiten alquilar una vivienda.

Además, también hay familias de inmigrantes procedentes de Perú, Colombia, República Dominicana y Haití que se concentran en las regiones del norte por las mayores oportunidades de trabajo y estudios.

Esto demuestra que la realidad de los campamentos en América Latina no es un problema que afecte individualmente a un país, “sino una problemática regional que hay que ir trabajando”, enfatizó Duhalde.


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