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Mundo por Felipe Herrera,

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, viajó a Mosul —conocida como la capital del Estado Islámico— para declarar la completa liberación de la ciudad de las manos del grupo terrorista.

“Anuncio desde acá el fin, el fracaso y el colapso del estado terrorista de la falsedad que Daesh anunció desde Mosul”, dijo en un discurso transmitido por televisión.

El anuncio marcó el final de la lucha contra la parte iraquí del califato, que empezó en octubre del año pasado con la embestida de 100.000 efectivos de una alianza militar liderada por el ejército iraquí. Esta incluyó combatientes kurdos, peshmergas y milicias chiitas.

La larga batalla por Mosul, iniciada en octubre del año pasado, llegó a su fin. El EI fue derrotado, y comienza su retirada hacia Siria. METRO investiga qué significa, cuáles son las implicancias y qué esperar para el futuro de la organización

Aunque las batallas aún no han terminado, principalmente en la zona llamada Al Qaliyat, el Estado Islámico ya ha perdido la ciudad.

La expulsión del EI de la ciudad significa un enorme avance en la lucha contra la organización terrorista. Pero de todas formas, no significa el final del Estado Islámico como organización, ya que aún controla ciertas regiones del país, ni tampoco el final de las divisiones originadas por problemas étnicos en Irak.

“Muchos suníes, quienes han sufrido por haberse visto en medio de una guerra entre el Estado Islámico y sus enemigos en la región, consideran a las fuerzas paramilitares kurdas y chiitas que participaron en la coalición contra el Estado Islámico como fuerzas terroristas”, explica a Metro Joseph Fitsanakis, experto en Terrorismo de la Coastal Carolina University.

De acuerdo a Fitsanakis, el final de la lucha en Mosul puede significar el principio de un nuevo ciclo de violencia en la región. La misión de las Naciones Unidas en Irak estimó que el costo de la reconstrucción de la ciudad es de mil millones de dólares.

Análisis

El EI perdió Mosul, pero la organización aún no ha sido derrotada. ¿Se podría transformar en una nueva al-Qaeda?

A diferencia de al-Qaeda, el Estado Islámico mide su éxito principalmente en términos de posesión y de expansión territorial. Por lo tanto, no hay duda de que la pérdida de Mosul significa un retroceso para el grupo. La pérdida es física, porque significa también pérdidas en impuestos y fuerzas armadas. Pero también es simbólica, porque Mosul fue la posesión urbana más preciada para el EI en Irak, y el lugar desde donde anunció su existencia al mundo. Pero la destrucción de todo lo que el Estado Islámico ha podido construir ha creado un nuevo panteón de “mártires” y el anhelo de un “hogar suní perdido”, que influen-ciará a una nueva generación de combatientes suníes en los próximos años. Pienso que eventualmente podría surgir una nueva organización más joven de las cenizas tanto de al-Qaeda como del Estado Islámico, que podría fusionar sus ideas.

Entonces, ¿podrían surgir nuevos grupos terroristas?

Muchos suníes, quienes han sufrido por haberse visto en medio de una guerra entre el Estado Islámico y sus enemigos en la región, conside-ran a las fuerzas paramilitares kurdas y chiitas que participaron en la coalición contra el EI como fuerzas terroristas.

Denuncian violaciones a los derechos humanos, que incluyen raptos, violaciones y ejecuciones, algo que las Naciones Unidas ya ha condenado. La población sunita restante de Irak teme represalias extremas de las milicias chiitas, así como de las fuerzas kurdas, en las regiones que han sido conquistadas por ISIS. Un nuevo ciclo de sangre y violencia ha comenzado.

La guerra contra el EI unió a enemigos fundamentales como suníes, chiitas, kurdos y el Gobierno local. Si el Estado Islámico es derrotado, ¿podrían resurgir estas diferencias?

Todavía queda responder a la pregunta sobre quién controlará los territorios recuperados de las manos del EI y los que abandone en su retirada hacia Siria, y no estoy al tanto de que ya alguno de estos grupos haya reclamado algo. Esto es extremadamente importante, porque el concepto de “alianza”, que es frecuentemente usado por los medios occidentales para describir al ejército anti-EI en Irak, es muy liberal. Las diferencias entre las facciones chiItas, sunitas, kurdas y otras que compusieron la coalición armada contra el EI son muy profundas, y probablemente se intensificarán a medida de que el EI se vaya retirando y dejando un vacío tanto de espacio como de poder.

¿Cuáles son las posibles soluciones a la situación en Iraq?

No hay una solución ideal para Iraq. Esencialmente, el país que nosotros conocemos como “Irak” ha dejado de existir en su forma unificada. Los kurdos en el norte han creado un país de facto que, con el apoyo de Estados Unidos, se ha separado de Bagdad en un grado considera-ble. Las regiones del este del país, dominadas por los chiitas, se pueden considerar de facto provincias de Irán. Y la mayoría del resto del país está en manos de los chiitas, regiones controladas por varias milicias chiitas.

Joseph Fitsanakis
Experto en Terrorismo de la Coastal Carolina University, EE.UU.


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