La líder conservadora y primera ministra británica en funciones, Theresa May (c), da un discurso durante su campaña en Twickenham, Londres, Reino Unido, hoy, 29 de mayo de 2017. Las elecciones británicas se celebran el próximo 8 de junio. EFE/
La líder conservadora y primera ministra británica en funciones, Theresa May (c), da un discurso durante su campaña en Twickenham, Londres, Reino Unido, hoy, 29 de mayo de 2017. Las elecciones británicas se celebran el próximo 8 de junio. EFE/

Mundo por EFE,

La líder conservadora británica, Theresa May, dijo hoy estar “dispuesta a ser una mujer difícil” para lograr sus objetivos en el Gobierno, mientras que su rival laborista, Jeremy Corbyn, prometió ser un primer ministro que “escucha”.

Ambos evidenciaron sus diferentes estilos políticos al participar en el programa televisivo “La batalla por el número 10”, en el que respondieron, por separado, a preguntas de la audiencia y luego fueron entrevistados por el periodista Jeremy Paxman.

Preguntada por un espectador si la etiqueta de “mujer difícil”, que le puso un colega del partido, puede dañar a los conservadores, la primera ministra en funciones subrayó que será “difícil” si ello comporta un buen acuerdo con la Unión Europea (UE) para el “brexit” o en otros asuntos nacionales.

Posteriormente, May justificó su decisión de convocar elecciones generales anticipadas para el 8 de junio, debido a que “el resto de los partidos querían socavar al Gobierno”, y aseguró que, aunque ella defendía permanecer en la UE, hará que el “brexit” sea un éxito.

Pese a esta intención, reiteró que preferiría dejar las negociaciones con Bruselas “sin acuerdo” que aceptar “uno malo”

Por su parte, Corbyn, cuestionado sobre su capacidad para dirigir el Gobierno del Reino Unido, afirmó que sería un primer ministro que “escucha a la gente”.

“Uno nunca debería ser tan altivo y poderoso que deje de escuchar a otras personas y aprender de ellas”, declaró.

Sobre el “brexit”, explicó que acepta “el resultado del referéndum” del 23 de junio de 2016, en el que un 52 frente a un 48 % de los británicos votó por dejar la UE, pero indicó que, de llegar al Gobierno, negociaría con Bruselas “acceso a comerciar sin tarifas en los mercados europeos”.

Corbyn rechazó comprometerse a limitar a una cifra concreta la inmigración -a diferencia de May, que quiere reducirla por debajo de las 100.000 personas- e insistió en que es buena para la economía.

Subrayó no obstante que prohibiría que las empresas explotaran a la mano de obra inmigrante, lo que tiene el efecto de rebajar los salarios.

“Creo que, con una buena gestión del sistema migratorio, la inmigración podría bajar, pero es solo una probabilidad”, afirmó el dirigente izquierdista, que señaló que los servicios públicos, como la sanidad, dependen de trabajadores extranjeros.

Con un manifiesto de renacionalizaciones y contra la austeridad, Corbyn ha reducido en más de la mitad, en apenas dos semanas, la distancia que separaba a su formación de los conservadores.

Este inesperado avance ha desatado las alarmas del partido de May, que convocó por sorpresa estos comicios para ampliar su mayoría parlamentaria, después de haber accedido al poder tras el referéndum del “brexit” sin pasar por las urnas.

Las últimas encuestas otorgan a los “tories” una ventaja de entre cinco y once puntos porcentuales, según el sondeo, comparado con los 25 puntos de que gozaba May cuando convocó las elecciones el pasado 18 de abril.


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