Manifestantes se enfrentan con policías antimotines el miércoles 24 de mayo de 2017, en la Explanada de los Ministerios, en Brasilia (Brasil). /EFE
Manifestantes se enfrentan con policías antimotines el miércoles 24 de mayo de 2017, en la Explanada de los Ministerios, en Brasilia (Brasil). /EFE

Mundo por Felipe Herrera,

Obstrucción a la justicia y corrupción pasiva. Estas son las principales acusaciones en contra del presidente de Brasil, Michel Temer. Ahora, la Organzación de Abogados de Brasil (OAB) ha ingresado al Congreso una petición de juicio político contra el presidente, que podrían llevarlo a enfrentar un proceso legal parecido al que terminó con la salida de Dilma Rousseff del cargo, el año pasado.

El presidente intenta resistir. Afirmó que las pruebas presentadas por la compañía de carne más grande del mundo, JBS, que acusa a Temer de haber cobrado comisiones ilegales de hasta 4,7 millones de reales (1,4 millones de dólares) en los últimos 10 años, son falsas.

El dinero recaudado no era solo para el beneficio personal de Temer, sino que en muchos casos ayudó a los ministros cuando era el vicepresidente de Rousseff e incluso fue a dar a las arcas de los partidos políticos progubernamentales de la campaña electoral de 2014.

Crisis política. El mandatario de 76 años ha rechazado renunciar, diciendo que las acusaciones en su contra son falsas

La última prueba de que las acusaciones contra Temer son veraces es una grabación que salió a la luz la semana pasada. En ella se escucha al presidente de Brasil en una conversación con el dueño de JBS, Joesley Batista. Este asegura que su empresa está siendo investigada, pero ha comprado a uno de los fiscales y dos jueces. Rodrigo Janot, procurador general de la República, concluye que el presidente aprobó los pagos de Batista para comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo

Cunha, que es un aliado político de Temer y cumple 15 años de condena por corrupción.

Esta sería una razón suficiente para condenar a Temer, ya que la ley brasileña obliga a cualquier funcionario público a denunciar cualquier supuesto delito.

Sin embargo, Temer asegura que la evidencia en su contra es “fraudulenta”, y pidió a la Corte Suprema que suspenda las investigaciones en su contra. El presidente apeló a la condición de los hombres de negocios que lo acusaron después de escapar a los EE.UU.

“Ellos engañaron a los brasileños y escaparon a los Estados Unidos y han cometido el crimen perfecto”, dijo Temer.

El periódico local Folha de Sao Paulo ha publicado recientemente un estudio que confirma que la grabación fue editada con al menos cincuenta cortes.

En medio de una espiral de corrupción que no parece concluir en Brasil, con los casos de Petrobras, Odebrecht y Lava Jato bajo investigación, según expertos, la destitución por juicio político de otro presidente parece improbable.


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