El vencedor de las primarias socialistas, Pedro Sánchez, comparece en Ferraz tras conocerse los resultados a la Secretaría General del PSOE, en las que ha vencido con más del 50 por ciento de los votos. EFE/
El vencedor de las primarias socialistas, Pedro Sánchez, comparece en Ferraz tras conocerse los resultados a la Secretaría General del PSOE, en las que ha vencido con más del 50 por ciento de los votos. EFE/

Mundo por EFE,

El líder del socialismo español, Pedro Sánchez, elegido este domingo por la militancia, tiene por delante los desafíos de resolver la división interna y definir el tipo de oposición que desempeñará en las circunstancias políticas del país, donde el Gobierno conservador está en minoría.

Sánchez volverá a ser el secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cargo que ya desempeñó entre julio de 2014 y octubre de 2016, cuando dimitió y dejó el escaño de diputado del Congreso (principal cámara parlamentaria) por discrepancias con la dirección sobre la gobernabilidad de España.

El PSOE, que gobernó varias veces en España (1982-1996 y 2004-2011), es ahora la primera fuerza de la oposición, pero con el número más bajo de diputados desde 1977 (85 escaños de 350), cuando se celebraron los primeros comicios democráticos.

Para comenzar, Sánchez deberá decidir la posición socialista respecto a la moción de censura que el izquierdista Unidos Podemos (tercer grupo parlamentario con 67 diputados) presentó contra el Ejecutivo por la “corrupción” y las políticas socioeconómicas del gobernante Partido Popular (PP, centroderecha).

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Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, hablaron hoy por teléfono de la situación “insostenible” del PP, pero convinieron “respetar” las respectivas estrategias sobre cómo hacer oposición, según fuentes de estos partidos.

Iglesias propuso a Sánchez retirar la moción de censura a cambio de que la presenten los socialistas, aunque el entorno del líder del PSOE no aclaró qué respondió a esta oferta.

Para que la moción de censura prospere, se necesita el voto de al menos 176 diputados, la mayoría absoluta del Congreso, algo que esos dos grupos no tienen.

Al ganar las elecciones internas, Sánchez anunció ayer domingo que el PSOE haría una oposición “útil” para la mayoría social “hastiada de la corrupción” en España y que padece las desigualdades ocasionadas por los “recortes” del PP.

Hoy, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró que “no habrá adelanto electoral” y que tratará de llegar a un entendimiento con Sánchez, y reiteró como “fundamental” preservar la estabilidad política para que persista la mejora económica.

Según Rajoy, el concurso del PSOE sería “positivo” en muchos asuntos. Citó la política europea, la de defensa o la cuestión de los independentistas de la región autónoma de Cataluña (noreste)

Otra señal de la política de oposición de Sánchez puede ser la designación del nuevo portavoz socialista en el Congreso de los Diputados ya que el anterior, Antonio Hernando, dimitió inmediatamente después de conocerse los resultados de las elecciones internas del PSOE.

La gestora que ha dirigido el Partido Socialista en los últimos ocho meses designará al nuevo portavoz con la opinión del secretario general electo, aunque el nombramiento podría ser provisional hasta el próximo congreso nacional del partido, en junio.

Hoy por hoy, Sánchez no puede hacer oposición parlamentaria personalmente porque no es miembro de ninguna de las dos cámaras legislativas.

También el congreso socialista, que confirmará a Sánchez como secretario general, elegirá la nueva comisión ejecutiva del partido, lo que servirá para comprobar la integración de las distintas tendencias y la unidad interna.

Sánchez fue elegido con el 50 % de los votos, por delante de la presidenta de la región sureña de Andalucía, Susana Díaz (cerca del 40 %), y del exgobernante del País Vasco Patxi López (cerca del 10 %).

Díaz, apoyada por los líderes históricos y la mayoría de los regionales, aseguró hoy que toca “arrimar el hombro” y “ayudar y apoyar” a Sánchez para que el partido sea alternativa de Gobierno.

El equipo de Sánchez garantizó “no va a haber guerras en los congresos regionales” posteriores al nacional porque todos los socialistas saldrían perjudicados

El Partido Popular había ganado las elecciones españolas de junio de 2016, pero sin mayoría suficiente para la reelección de Rajoy como presidente del Gobierno.

Sánchez, que dimitió finalmente, defendía que los socialistas votaran en contra de Rajoy, mientras que la mayoría de la dirección del PSOE era partidaria de la abstención.

Una comisión gestora se hizo cargo provisionalmente del partido, la mayor parte del grupo socialista se abstuvo y Rajoy resultó investido presidente del Gobierno apoyado por PP y Ciudadanos (liberales) a finales de octubre pasado.

Posteriormente, la gestora socialista convocó elecciones para que los militantes eligieran nuevo secretario general.


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