El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump /EFE
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump /EFE

Mundo por AFP,

El gobierno de Donald Trump anunció el viernes que no reactivará el registro público de visitantes a la Casa Blanca, que estuvo disponible en Internet bajo la presidencia de Barack Obama, invocando razones de seguridad y confidencialidad.

Durante la casi totalidad de la presidencia de Barack Obama, la lista de personas que ingresaba a la Casa Blanca -incluidos legisladores, responsables, dignatarios, embajadores y responsables extranjeros- se podía encontrar en internet, a través de un formulario de búsqueda.

Solo algunas excepciones a esta regla estaban permitidas, sobre todo para las visitas estrictamente personales de la familia Obama o motivos de seguridad nacional

Este registro era una mina de informaciones para los medios de comunicación y ONG que examinan los eventuales conflictos de interés en el seno del Ejecutivo, aun si los responsables de la administración eran siempre capaces de burlar la norma encontrándose con sus interlocutores en otro sitio de Washington.

Poco después de la llegada de Donald Trump al poder, el 20 de enero, la base de datos se hizo inaccesible. Y este viernes la Casa Blanca confirmó que no la volvería a poner en línea, en función de que el registro público no es una obligación legal.

Según el Ejecutivo, citado por la revista Time y el Washington Post, la decisión fue tomada en razón de “riesgos importantes para la seguridad nacional y cuestiones de confidencialidad”.

Una asociación de promoción de la transparencia de la vida pública había denunciado a la administración de Obama al comienzo de su mandato para obtener la publicación de este registro. La Casa Blanca aceptó entonces voluntariamente el pedido, publicando por primera vez la lista de visitantes.

Este año, varias asociaciones lanzaron una acción judicial para forzar al gobierno a respetar ese precedente, no solamente en lo que tiene que ver con la Casa Blanca sino con la residencia de Mar-a-Lago, en Florida, donde el magnate recibe regularmente visitantes, y con la Trump Tower en Nueva York.


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