Vista del cauce hídrico contaminado por basuras el pasado 22 de marzo de 2017, en Asunción (Paraguay).
Vista del cauce hídrico contaminado por basuras el pasado 22 de marzo de 2017, en Asunción (Paraguay).

Mundo por EFE,

Los jóvenes de Latinoamérica tienen que convertirse en tomadores de decisiones para encabezar la lucha contra el principal enemigo del medioambiente en la región, el cambio climático, dijo Roberto Troya, representante en el continente del Fondo para la Conservación de la Naturaleza (WWF, siglas en inglés).

Troya señaló en una entrevista a Efe en Asunción, donde acudió para formar parte de la reunión de gerentes de la organización ambientalista, que la irrupción de esas nuevas generaciones en las decisiones se hace imperiosa ante la sobreexplotación de los recursos naturales y el deterioro medioambiental que está sufriendo la región y el planeta.

“Rápidamente hay que producir un cambio generacional donde los jóvenes entren rápidamente en los procesos de toma de decisiones”, explicó el ambientalista ecuatoriano.

Añadió que en ese sector poblacional hay una concienciación sobre el problema que no existía en las generaciones latinoamericanas anteriores.

“Vemos la presencia de poblaciones jóvenes, de grupos que, distintos a generaciones anteriores, han sido mucho más expuestas a la problemática ambiental desde niños. En las generaciones actuales ya en muchos colegios o casas hablan del ahorro, de usar el agua o la energía con mucho más cuidado”, indicó el representante de WWF

Sin embargo, consideró que todavía no se ha llegado a un “nivel óptimo” en ese aspecto, pese a los “grandes pasos” que se están dando en la educación medioambiental.

Así que apostó de lleno por la educación en los colegios y los hogares, a fin de construir “una sociedad mucho más culturizada alrededor de los temas ambientales”.

Todo ello con miras a combatir las consecuencias del cambio climático, que definió como “la amenaza número uno” en la región, con estragos nunca vistos y una perniciosa influencia en los ciclos de lluvias y sequías.

Según Troya, los fenómenos de El Niño, con las lluvias, y el contrario, La Niña, con las sequías, han aumentado su regularidad en las últimas décadas y han pasado de suceder cada 10 o 12 años a ocurrir a veces de forma anual.

“Esa recurrencia ha generado tales cambios en los regímenes de lluvia en muchos países que el tema de las inundaciones se han vuelto una locura. Las catástrofes por inundación, pérdida de cultivos por inundación, deslaves… que antes no se estaban dando, ahora se están dando con mucha más frecuencia”, puntualizó.

Añadió que “frente a las grandes inundaciones hay sequías totales donde antes no había sequía. Sequía en donde la cantidad de agua es determinante para alimentar poblaciones”.

El experto recordó que el informe “Planeta Vivo”, en el que WWF trabajó con más de 3.000 científicos, señala que a la mitad del año la población ya ha utilizado los recursos naturales que podían haber sido consumidos en los 12 meses.

Troya destacó que la solución es “compleja”, pero que en ella deben de participar Gobiernos, empresas y sociedad civil para hacer un frente común que desemboque en un “consenso”.


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