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Mundo por EFE,

El expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz será el rival socialdemócrata de la canciller alemana, Angela Merkel, en las elecciones generales de otoño en las que, según las encuestas, encabezará una empresa destinada al fracaso, a menos que en los próximos meses haya un giro inesperado.

La situación del Partido Socialdemócrata (SPD), que busca renacer bajo el liderazgo de Schulz, no es fácil.

De momento, los sondeos de intención de voto le sitúan entre el 20 y el 22 por ciento, por debajo del 25,7 por ciento logrado en las generales de 2013.
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, sumada a su ala bávara de la Unión Socialcristiana (CSU), también perderá votos frente a aquellos comicios, cuando alcanzó un 41,5 por ciento, pero seguirá claramente por encima del SPD, con entre el 32 y el 38 por ciento, de acuerdo con los sondeos.

Según las actuales encuestas, tras las elecciones generales del 24 de septiembre puede darse un situación en Alemania en la que la única alternativa de Gobierno viable sea una nueva gran coalición, con Merkel como canciller y los socialdemócratas como socios menores.

Algunos sueñan con una alianza tripartita de izquierdas, con Los Verdes y La Izquierda, pero de momento no hay sondeo que dé mayoría a esa opción y dentro del SPD hay muchos escépticos ante una coalición de ese tipo, aunque haya funcionado en algunos estados federados alemanes.

La gran brecha que separa al SPD de las fuerzas de Merkel pone a la agrupación ante un duro reto para el cual necesita diseñar una estrategia, que pasaba por la designación de un candidato.

El politólogo Konstantin Vössing, de la Universidad Humbolt de Berlín, sostuvo hoy en una reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera (VAP) que la clave será mostrar a los votantes las medidas que el SPD ha logrado hacer realidad como parte de la gran coalición.

  El SPD, según Vössing, le ha puesto su sello al actual Gobierno con medidas como la introducción de un salario mínimo interprofesional -una de las propuestas centrales en su campaña de 2013- o la defensa de los derechos ciudadanos en el marco de la lucha antiterrorista, pero no ha logrado mejorar por ello en las encuestas de intención de voto.

La apuesta del SPD por Schulz tomó por sorpresa a la mayoría de los observadores que esperaban que el domingo se anunciara la candidatura a la Cancillería del hasta ahora presidente del partido, el vicecanciller y ministro de Economía, Sigmar Gabriel.

Gabriel, según se filtró a varios medios de comunicación mientras se celebraba una reunión con su grupo parlamentario, optó por renunciar a la candidatura y a la jefatura del partido y por proponer a Schulz en su lugar.

“La decisión de renunciar a sus intereses personales por el bien del partido es algo que le honra y fue recibida con un aplauso atronador”, dijo el jefe del grupo parlamentario, Thomas Oppermann.

Según explicó el propio Gabriel a la revista “Stern”, las razones fueron varias; alguna de índole política -las encuestas son más favorables a Schulz- y otras de tipo personal.

“Para hacer frente a una campaña electoral con éxito hay dos condiciones básicas. El partido tiene que creer en el candidato y cerrar filas en torno a él y el candidato tiene que comprometerse con todas sus energías”, dijo Gabriel.

“Ninguno de las dos condiciones se cumplen del todo en mi caso. Si me presentara a las elecciones, fracasaría y con ello fracasaría también el SPD”, agregó.

Muchos esperaban que si Schulz era el candidato del SPD asumiría también hasta las elecciones el Ministerio de Exteriores en sustitución de Frank Walter Steinmeier, que debe ser elegido presidente alemán el 12 de febrero, pero todo indica que se dedicará por completo a la campaña.

Gabriel quiere asumir la cartera de Exteriores, según dijo en las declaraciones a “Stern”. Como sucesora de Gabriel en Economía se baraja el nombre de la exministra de Justicia Brigitt Zypries.


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