El presidente polaco, Andrzej Duda, vinculado a Ley y Justicia, intentó calmar los ánimos en su mensaje televisado de Año Nuevo/AFP
El presidente polaco, Andrzej Duda, vinculado a Ley y Justicia, intentó calmar los ánimos en su mensaje televisado de Año Nuevo/AFP

Mundo por EFE,

Polonia vive su tercera semana en punto muerto político, con un partido gobernante que hace oídos sordos a las críticas, la actividad parlamentaria suspendida, protestas frente al Parlamento contra el Gobierno y con el Tribunal Constitucional paralizado tras la reforma del pasado enero.

“La oposición quiere que dentro del país y en Europa parezca que en Polonia sufrimos una crisis constitucional y que el Parlamento es incapaz de realizar sus funciones básicas, y eso es falso”, ha afirmado el líder del partido gubernamental Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, según el cual “el apoyo de la sociedad a los partidos de la oposición es menor de lo esperado”.

Sin embargo, algunos medios locales comparan el escenario actual con el que precedió la caída del último Gobierno comunista del general Wojciech Jaruzelski, atosigado por protestas ciudadanas en demanda de democracia y con las instituciones bloqueadas por el aislamiento del Ejecutivo.

 Salvando las distancias, es cierto que el Ejecutivo de PiS ha provocado el descontento de buena parte de la sociedad polaca, a la vez que le llueven las críticas tanto internas como de las instituciones internacionales, entre ellas la Unión Europea.

De hecho, el pasado 21 de diciembre la Comisión Europea (CE) anunció el envío de nuevas recomendaciones a Polonia ante las preocupaciones por la situación del Estado de derecho en el país tras las últimas reformas del Tribunal Constitucional (TC), y dio a Varsovia un plazo de dos meses para responderlas.

El expresidente del TC polaco Andrzej Rzeplinski, en el cargo hasta el pasado diciembre, acusó la semana pasada a Ley y Justicia de querer convertir el país en una “autocracia” con reformas como la de este tribunal.

En Bruselas se ve con preocupación la situación en el país centroeuropeo, especialmente en un año crucial para la credibilidad del proyecto europeo, con las elecciones de Francia y Alemania en el horizonte.

 

/AFP

 

A escala interna, el clima político se ha enrarecido considerablemente en Polonia durante las pasadas Navidades, especialmente después de la sesión parlamentaria del 16 de diciembre, cuando PiS tuvo que votar los presupuestos anuales fuera de la sala principal de la Cámara baja, ante las protestas de la oposición que impedían el uso del hemiciclo.

Censura en la Prensa

El intento de modificar el reglamento parlamentario para regular el acceso de los medios de comunicación al hemiciclo fue el detonante de esas protestas y de la votación rocambolesca, que terminó con la salida de los parlamentarios de Ley y Justicia escoltados por la policía entre los insultos de los manifestantes.

En ese clima de enfrentamiento, las últimas semanas han estado marcadas por continuas concentraciones de ciudadanos frente al Parlamento, mientras varios diputados de la oposición se turnan para permanecer dentro de la Cámara baja, incluso en Nochebuena y Nochevieja, en demanda de una nueva votación de los presupuestos.

Los dos principales partidos de la oposición, la fuerza de centro-derecha Plataforma Ciudadana y la liberal Nowoczesna, consideran que la votación realizada el 16 de diciembre es ilegal al no contar con el quórum necesario, y pretenden ocupar el Parlamento al menos hasta el 11 de enero, cuando está prevista la primera sesión plenaria de 2017.

Kaczynski ha dicho que la actitud de la oposición polaca es “golpista”

Por su parte, Kaczynski ha dicho que la actitud de la oposición polaca es “golpista”, recuerda que su partido disfruta de mayoría absoluta y asegura que a través de la televisión puede verse que la votación contó con el quórum necesario a pesar de la “pataleta” por parte de la oposición.

Kaczynski ha sido el protagonista real de la política polaca en el pasado 2016, por mucho que la jefatura del Gobierno la ejerza la primer ministra del PiS, Beata Szydlo.

El líder del partido, en el poder tras ganar por mayoría absoluta en 2015, se ha destacado por su acercamiento a los postulados del presidente de Hungría, Viktor Orban, en cruzada contra la burocracia comunitaria, a la que culpan de la crisis económica, el “Brexit” y la crisis migratoria.

El presidente polaco, Andrzej Duda, vinculado a Ley y Justicia, intentó calmar los ánimos en su mensaje televisado de Año Nuevo, en el que pedía “no dejarse llevar por las emociones políticas, dialogar, respetar las reglas de la democracia y trabajar unidos para asegurar una buena convivencia”.


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